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Carles Castillo: 'Los que no quieren la ruptura tienen que movilizarse'

Entrevista al candidato del PSC por Tarragona

Carlos Izquierdo

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Carles Castillo se hace un ´selfie´ en la estación de autobuses. Foto: Pere Ferré

Carles Castillo se hace un ´selfie´ en la estación de autobuses. Foto: Pere Ferré

No lleva reloj, dice que le molesta. Lo sustituyen dos pulseras, una simboliza el infinito, «la otra es algo personal que prefiero guardarme». Todavía le cuesta ser el foco de atención, «soy muy tímido». Durante el paseo, cada dos por tres se cruza con un conocido. Contacta bien con la juventud y no tiene problemas en hacerse un selfie con unos canarios a los que promete enviarles la imagen. «Mi padre es de Motril y mi madre de Cartagena. Yo tengo tres tierras y estoy orgulloso porque para mí es una riqueza, ¿por qué tengo que escoger una?». Primer candidato que habla en primera persona y abandona el formalismo del plural mayestático. Ideología mediadora, teñida de avisos y con entonación de autocrítica.

 

- ¿Está el PSC para bailes?

- En general a la política le falta marcha y no va mal de vez en cuando un toque de buen humor.

 

- No le he preguntado si tengo que grabarlo, se lo digo por lo ocurrido con Felipe González.

- Me parece que te puedes fiar, se lo puedes preguntar a cualquier compañero periodista.

 

- En relación a lo anterior, ¿no tiene la sensación de que su partido tiene un discurso para España y otro para Catalunya?

- Es cierto que en algún momento pudieron existir desajustes pero están solucionados. La prueba es que tenemos nuevos gobiernos en Aragón, País Valenciano o Baleares que están en la misma línea que nosotros defendemos, la de un estado federal en una España plurinacional.

 

- Cuando comenzaron a hablar de federalismo empezaron sus males, ¿ya saben explicar a qué se refieren?

- Es la garantía de que España sea una nación de naciones o un estado plurinacional. Se trata de encontrar un encaje cómodo para una Catalunya que se siente diferente. A un trabajador catalán sin prestaciones por desempleo le unen muchas más cosas con un trabajador madrileño en una situación como la suya que con cualquier líder de Junts pel Sí.

 

- Pero ustedes son los que llamaron a esta crisis que padecemos ‘desaceleración económica’.

- Estuvimos desafortunados en el inicio de la crisis porque somos humanos y no supimos calibrar la profundidad del problema. No me justifico. Creo que se cometieron una serie de errores de los que hemos aprendido, pero con toda la humildad y sin ningún complejo, yo represento a un nuevo socialismo que no está de acuerdo con la reforma del Artículo 135 porque ahoga las políticas sociales, ni con las reformas laborales. Asumo los errores pero no me siento ni responsable ni culpable.

 

- ¿Qué nos espera el 27-S?

- Son las elecciones más importantes, probablemente, desde que tenemos democracia, pero no porque sean plebiscitarias sino porque una parte de los que se presentan lo hacen con una propuesta de ruptura que para mí es muy peligrosa. Las personas que no quieren esa ruptura tienen que movilizarse.

 

- ¿Está rota Catalunya?

- La fractura si no está hecha se está empezando a hacer. No entiendo cómo una gente de manera unilateral y con prisa, rompiendo la legalidad, pueden después gobernar e integrar a la otra Catalunya.

 

- ¿Podrían ustedes?

- Sean cuales sean los resultados, nosotros ofrecemos diálogo, queremos ser un puente para que se sienten a hablar unos y otros y se olviden de ganar un puñado de votos instalados en sus posicionamientos ultras. Buscamos, sobre la base de un acuerdo, una relación de Catalunya diferente con el resto de España. Y una España diferente a la del NO-DO que algunos tratan de vendernos. A mí esta España actual tampoco me gusta, pero no por eso quiero irme, lo que quiero es cambiarla. Me siento entre los inmovilistas y los independentistas. No me gustan ni los unos ni los otros y creo que se retroalimentan entre ellos con su juego político. Pretender que habrá una desconexión festiva y que después seremos todos buenos vecinos es querer negar la realidad. Engañar. Y cuidado porque si se escoge la vía de la independencia ya no hay vuelta atrás. Y eso es lo que queremos transmitir a toda la gente que no acaba de ver la importancia de estas elecciones. Nos pueden meter en el conflicto más grande desde la Transición.

 

- Algunos llaman a eso ‘el discurso del miedo’.

- Al final me queda la sensación de que un extremo y el otro juegan a tener una posición de fuerza en una hipotética y futura mesa negociadora. Muchos líderes del independentismo son conscientes de que lo que plantean es imposible. Entonces, ¿a qué están jugando?

- Puestos a preguntar, deje si quiere un interrogante para otro candidato.

- Al de Junts pel Sí, le preguntaría si el día 28 sería capaz de mirar a los ojos de un Joan que existe, con nombre y apellidos, de cuarenta años, con dos hijos y sin ingresos y hablarle de una hoja de ruta de 18 meses.

 

- Ha sonado populista.

- Yo creo que realmente no quieren ser conscientes de la realidad. Para mí no es demagogia. Se están tapando con el tema de las banderas pero el día 28 habrá que gobernar para unas familias que lo están pasando muy mal y que se encuentran en una situación límite y de urgencia absoluta. ¿Qué políticas empezaremos a hacer? Yo tengo muy claro que las familias no aguantarán otro año y medio así. ¿Una bandera es la solución que proponen a sus problemas?

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