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Cs rechaza aliarse con el PP bajo la marca de España Suma

Los populares mantienen su propósito de refundir la derecha y se proponen de momento aglutinar a un electorado dividido en tres, pero Ciudadanos parece no estar por la labor

NURIA VEGA

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Rivera, durante el último Consejo General de Ciudadanos. FOTO: EFE

Rivera, durante el último Consejo General de Ciudadanos. FOTO: EFE

Bajo la premisa de que la fractura en tres de su espacio electoral perjudica las opciones del PP para alcanzar la Moncloa, los populares se han propuesto emprender el camino de la refundición de la derecha. De momento, sin embargo, el registro de la marca España Suma como potencial plataforma de una coalición con Ciudadanos es más una declaración de intenciones que un proyecto con visos de prosperar en el corto plazo. En Génova entienden que, en caso de repetición electoral en noviembre, lo más probable es que se reproduzca la pugna entre Pablo Casado y Albert Rivera

«¿Qué me diferencia a mí de fondo de la señora Arrimadas, del señor Girauta o de la señora Marta Rivera?», se preguntó la portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Alvarez de Toledo, en una entrevista en Europa Press. Pero Ciudadanos huye de todo intento de asimilación. Ayer fue la vicealcaldesa de Madrid la encargada de reiterar su negativa a una coalición electoral con los populares. Begoña Villacís reivindicó el perfil propio de su formación. «Tenemos muy claro que Ciudadanos es un proyecto absolutamente autónomo, totalmente independiente, un partido liberal, que como todo el mundo sabe es distinto que un partido conservador», declinó.

No es una novedad que los populares tienten a su competidor directo. En las últimas elecciones generales, Casado defendió una alianza para concurrir al Senado y evitar que la dispersión de voto les perjudicara frente al PSOE. Ya entonces Rivera respondió que no. La única coalición en la que ambos partidos coincidieron fue la de Navarra Suma, aunque los liberales, en plena batalla por el liderazgo de la derecha, insistieron en que su acuerdo siempre fue con UPN, que a su vez tenía un pacto con el PP.

Fuentes populares entienden que, por ahora, su aspiración última tendrá que esperar. Mientras tanto, las propuestas a Ciudadanos -y el recuerdo de la experiencia en la comunidad foral, donde fueron la lista más votada- sirven al partido de Casado para afianzar el mensaje de que la fragmentación dificulta construir una alternativa a la izquierda. Y ese es el objetivo inmediato del PP: aglutinar a los votantes, alentar el trasvase de votos para crecer y, en consecuencia, imponerse como líder indiscutible en la derecha.

En el Partido Popular intuyen que en una nueva cita con las urnas, Vox podría ver debilitada su fuerza numérica. Y de ser así, tanto los que creen que habrá comicios en tres meses como los que en el partido descartan que Unidas Podemos vaya a frustrar una nueva investidura, coinciden en que esta vez Casado podría mejorar sus resultados y situarse, apuntan algunos, «en torno a los 80 escaños».

En el otro flanco, el de Ciudadanos, el PP necesita incrementar la distancia en los comicios. En las elecciones generales del 28 de abril, los populares obtuvieron apenas 200.000 votos más que su principal competidor. Los apoyos de Rivera se tradujeron en 57 escaños, a nueve del principal partido de la derecha. Y en el entorno de Casado sostienen que ha llegado el momento de que los votantes defraudados con sus siglas vuelvan a la «casa común».

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