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Diez pequeñas historias de solidaridad

Reportaje. Con el confinamiento, como sucede con todas las crisis, salen a la luz personas y entidades cuyo objetivo es hacer más fácil la vida de sus vecinos

LARA MALVESÍ

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Empresas y particulares confeccionan mascarillas de forma solidaria para los sanitarios. FOTO: EFE

Empresas y particulares confeccionan mascarillas de forma solidaria para los sanitarios. FOTO: EFE

Consultas médicas gratuitas por internet, estudiantes que se ofrecen a hacer de canguros de los hijos del personal sanitario, vecinos que hacen la compra de los que no pueden o hasta conciertos gratuitos desde la terraza son algunas muestras de solidaridad como respuesta social al coronavirus. Aquí van diez pequeñas grandes historias de solidaridad:

1- Especialistas gratuitos para ayudar a no saturar urgencias

José María Gil-Vernet, especialista en urología, decidió ofrecerse para consultas gratuitas telemáticas para poner su granito de arena a la hora de aligerar las urgencias para que estos días puedan dedicarse a asuntos realmente graves. «Mi tarea es responder las consultas y en los casos que pueden esperar dos semanas dar algunas indicaciones y mensajes de tranquilidad», explica. Así, las urgencias quedan para lo realmente grave.

2- Estudiantes de medicina movilizados

Los futuros médicos ya están poniendo en práctica su vocación de servicio público incluso antes de licenciarse. Paula, de 20 años, estudia segundo de carrera y estos días está apoyando al colectivo médico llamando a donantes habituales para que no decaigan las reservas de sangre. Otros compañeros cuidarán estos días a los hijos del personal sanitario desbordado en los centros médicos o se ocuparán del trabajo más burocrático en los hospitales.

3- Redes vecinales para ayudar a los más vulnerables

Las redes de solidaridad entre vecinos se han ido poniendo en marcha, sobre todo a través de Telegram, para dar apoyo a la gente más vulnerable, pero también para ofrecer asesoramiento, cuidar los hijos o hacer la compra a personas mayores o a quienes no pueden salir de casa.

4- Los perros nunca tuvieron tantos cuidadores

A nadie le da pereza sacar al perro desde que empezó el confinamiento por el coronavirus, aunque la mayoría de las personas lo hace con responsabilidad y solo sale el tiempo necesario. Con todo, no corren tan buena suerte las mascotas de las personas vulnerables, mayores o que tienen que trabajar más horas de la cuenta. Ya hay entidades que se ofrecen para sacar al perro a quien no pueda hacerlo, como la fundación ‘Lola’, en el Baix Empordà.

5- Los vecinos del 1º - 5ª, ¿alguien necesita bajar a la farmacia?

Anna y Juan se han presentado al resto del vecindario a través de un cartel en el ascensor para proponer optimitzar las salidas al supermercado y la farmacia, pensando especialmente en la gente mayor. Montse, de 81 años, en el tercero, lo ha leído y se ha emocionado. El cartel en el ascensor es su mayor interacción social desde hace días y el ofrecimiento para el supermercado, su salvación.

6- La comunidad china, en primera línea de provisión urgente

Aunque el papel higiénico se haya llevado la palma del producto más buscado en el supermercado, si hay dos productos difíciles de encontrar estos días son las mascarillas y los geles desinfectantes. La comunidad china en Sabadell ha hecho una donación a la policía local. Igualmente, en Reus una asociación china ha donado material al ayuntamiento. También se han registrado actos de solidaridad chimna en otros municioios de la povincia, como en ElVendrell o Tarragona. Una ayuda bien recibida.

7- ¿Alguien necesita ya un psicólogo?

Óscar Blázquez, psicopedagogo clínico, se ha ofrecido, como tantos otros profesionales, a través de Twitter para ayudar a gestionar la ansiedad y otros trastornos estos días. Cada tarde «abre» su consulta en Skype. Además, va lanzando mensajes positivos a través de redes sociales para que no decaiga el ánimo de la población en general, pero sobre todo para dar seguimiento a las personas que deberían estar siguiendo sus tratamientos de ansiedad y depresión y que se han visto alterados.

8- ¿Y quién se preocupa por los sin techo?

Desde el Sindicat d’Habitatge del Raval, en Barcelona, Helena Martin explica la difícil situación en que viven las personas sin hogar en estos días con la mayoría de comedores sociales y lugares para higiene cerrados. Mientras intentan aliviar las necesidades de los sin hogar dirigiéndolos a lugares alternativos reclaman al Ayuntamiento de Barcelona que ponga a su disposición los hostales y hoteles que ahora no están ocupando turistas. También en Tarragona entidades como la Fundación Bonanit están haciendo un esfuerzo especial para dar cobijo a estas personas.

9- Que no falten las donaciones de música...

La soprano Begoña Alberdi «levanta» el telón de su balcón de la calle París cada día a las 20.00 horas para ofrecer una ópera improvisada a sus afortunados vecinos del Eixample, una iniciativa a la que se están sumando en toda Catalunya músicos profesionales y amateurs. También los catalanes Santi Balmes (Love of Lesbian), Silvia Pérez Cruz o Carlos Sadness han dado conciertos a través de las redes sociales en las últimas horas.

10- ...Ni las de buen humor

Óscar Sáenz, cómico y organizador de varios de los micros abiertos de comedia más importantes de Barcelona, ha decidido que el humor no podía parar por el confinamiento y ha decidido entretener gratuitamente todas las noches a quien decida pasarse por su cuenta de Instagram @soyoscarsaenz. «En el mundo real no puedo tener un ‘Late night’, pero en este mundo apocalíptico sí», dice entre risas.

Y mientras, los niños confinados en sus casas cuelgan de sus ventanas y balcones dibujos del arco iris con el lema «Todo irá bien». Pues eso, todo irá bien.

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