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EEUU se alía con China y Corea del Sur tras el misil de Kim

El vicepresidente Mike Pence viaja a Seúl para tratar el órdago del régimen de Pyongyang, un día después del gran desfile del Día del Sol y del misil fallido de Kim Jong-un

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Un noticiario de la televisión surcoreana informando del disparo fallido de un misil. FOTO: EFE

Un noticiario de la televisión surcoreana informando del disparo fallido de un misil. FOTO: EFE

Zigor Aldama

A pesar de las reiteradas advertencias de la comunidad internacional, ayer Kim Jong-un ordenó apretar el botón y lanzar uno de sus misiles para probar que funciona correctamente y demostrar que no le tiembla el pulso. Desafortunadamente para él, los servicios de Inteligencia de Corea del Sur y Estados Unidos afirmaron que el artefacto había explotado poco después de haber sido disparado. La falta de noticias oficiales desde Pyongyang, donde el régimen siempre saca pecho cuando sus tests cosechan resultados positivos, también indica que el experimento no dio los resultados deseados.

«El hecho de que el sábado Corea del Norte mostrase varios misiles nuevos durante el desfile militar, que sirvió para conmemorar el 105 aniversario del nacimiento de su fundador, Kim Il-sung, sumado a que hoy (por ayer) se haya atrevido a lanzar un misil balístico, supone una muestra de fuerza que representa una amenaza para todo el mundo», afirmó en un comunicado el Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Sur. Precisamente a la hermana capitalista llegó ayer el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, para tratar el órdago de Kim. Pero la superpotencia americana trató de restar importancia a lo sucedido. «Ya nos lo esperábamos. No debemos gastar recursos en eso», dijo uno de los oficiales que viajan con Pence.

A pesar de que hace una semana Donald Trump decidió que un grupo naval de ataque pusiera rumbo a la península norcoreana, ayer el Ejecutivo estadounidense fue parco en palabras. «El presidente y su consejo militar están al tanto del último test de misil fallido. El presidente no tiene más comentarios al respecto», despachó el secretario de Defensa, James Mattis. Por su parte, Pence, que aprovechó para visitar a las tropas americanas destacadas en Corea del Sur, habló sobre un «tiempo complicado». Después de reafirmar la alianza con Seúl, «que nunca ha sido más fuerte», el vicepresidente añadió que, «con la ayuda de Dios, la libertad prevalecerá en la península de Corea». Más tarde, el consejero de Seguridad, H. R. McMaster, utilizó un tono más agresivo para declarar que Estados Unidos está barajando con sus aliados y con China las diferentes opciones a su alcance, y que llevará a cabo acciones para desactivar la amenaza norcoreana.

Lo que todavía no han averiguado los analistas militares es si el proyectil lanzado ayer es uno intercontinental o no.

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