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El Gobierno subirá impuestos por 500 millones si el déficit se desvía

Del tributo a las bebidas azucaradas y carbonatadas saldrían 200, y los otros 300 de la fiscalidad medioambiental

Agencias

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El ministro de Economía, Luis de Guindos. Foto: juan carlos hidalgo/efe

El ministro de Economía, Luis de Guindos. Foto: juan carlos hidalgo/efe

Los ingresos se han convertido en la clave para lograr el ajuste de 13.000 millones necesario para reducir el déficit del 4,3% al 3,1% este año. El Gobierno prevé que la recaudación tributaria aumente un 7,9% en 2017 por la mejora de la actividad económica, incremento calificado de «optimista» y «ambicioso» por el Banco de España y la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF).

El Ejecutivo se guarda, sin embargo, un as bajo la manga. Promete a Bruselas aprobar 500 millones en subidas de impuestos a través de la fiscalidad medioambiental (300 millones) y el nuevo tributo a las bebidas azucaradas y carbonatadas (200 millones) «para garantizar el cumplimiento de los objetivos presupuestarios», según consta en el Plan de Estabilidad aprobado el viernes y remitido a la Comisión Europea.

El Gobierno ya había incluido en el plan presupuestario enviado a la UE en diciembre la intención de aprobar estos incrementos tributarios. Formaban parte de un paquete más amplio donde estaban las modificaciones en Sociedades por valor de 4.650 millones y el incremento en 150 millones de las tasas al tabaco y el alcohol que sí salieron adelante.

Desde entonces nada se sabía de los cambios medioambientales ni del nuevo impuesto a las bebidas azucaradas, y parecía que el Ejecutivo los había guardado en un cajón. El secretario de Estado de Hacienda, José Enrique Fernández de Moya, aseguró esta semana en la Comisión de Presupuestos que «no le constaba» la aprobación este año de la tasa a las bebidas.

El Programa de Estabilidad 2017-2020 deja claro, sin embargo, que «si a lo largo del ejercicio los datos de ejecución presupuestaria mostrasen algún riesgo de desviación del objetivo, se adoptarían las medidas ya comprometidas, en concreto los impuestos medioambientales y el impuesto sobre las bebidas azucaradas».

Falta ver la evolución

De momento, los datos adelantados por Hacienda sobre la recaudación hasta abril muestran un aumento del 11%. Pero esa cifra está distorsionada por el incremento superior al 100% en el primer pago fraccionado de Sociedades tras las últimas modificaciones. Por tanto, habrá que esperar a que pase ese efecto escalón para ver la evolución real.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, siempre ha insistido en que la tasa a las bebidas azucaradas y carbonatadas no obedecía a un fin recaudatorio sino a razones de salud. En cualquier caso, para crear un nuevo impuesto es necesario la aprobación de una ley orgánica, lo que implica un proceso de tramitación parlamentario más largo.

Sobre la fiscalidad medioambiental, el Gobierno insiste en el Plan de Estabilidad en que estas modificaciones tributarias deben abordarse en «el marco de la reforma de la financiación autonómica», ya que las comunidades tienen una normativa muy dispar en esta materia. Así, apuesta por unificar criterios para «mejorar el funcionamiento de la unidad de mercado». Estima que el impacto de esta subida de impuestos sería de 300 millones, lo que supone una significativa reducción respecto a los 500 millones contemplados en el plan remitido a Bruselas en diciembre.

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