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El Moll de Costa, punto de encuentro con una variada oferta cultural

Antiguos almacenes portuarios son hoy atractivos espacios para la cultura y el ocio de los tarraconenses 

Diari de Tarragona

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El Moll de Costa se ha transformado en una avenida dedicada al paseo y a la cultura. Foto: cedida

El Moll de Costa se ha transformado en una avenida dedicada al paseo y a la cultura. Foto: cedida

El Port de Tarragona es motor económico y dinamizador de nuestro territorio. No obstante, siempre ha mantenido una estrecha vinculación con su ciudad, intentando aportar valor añadido a través de la divulgación histórica y cultural en varios espacios de su dominio público.

La relación entre Port y ciudad se ha materializado a través de la creación de la marca cultural Moll de Costa, que aglutina todos los equipamientos que el Port pone a disposición de la ciudadanía y las diversas actividades culturales, sociales, de ocio y deportivas que se programan a lo largo del año.

El nombre de la marca cultural nace de la nomenclatura propia de la zona donde se aglutina la mayoría de espacios y actividades; y es que el Moll de Costa era, hasta no hace muchos años, uno de los escenarios de la actividad portuaria tarraconense. De hecho, los equipamientos que actualmente están destinados a finalidades culturales habían sido antiguos almacenes de mercancías, utilizados en la carga y descarga de los buques. En el paseo del Moll de Costa aún puede verse alguna de las grúas que en el pasado habían sido protagonistas de la actividad portuaria en ese muelle. 

Los viejos almacenes del Moll de Costa dieron paso a equipamientos lúdicos y culturales  

Pero en el verano de 1986 todo cambió. El Port de Tarragona, consciente de la necesidad de acercar el puerto  a los tarraconenses, emprendió un proyecto que ampliaba su actividad más allá de la portuaria y comercial que le eran propias, abriendo una nueva etapa con el objetivo de aportar valor añadido a la ciudad.

De este modo, el Moll de Costa se transformó en una avenida para el paseo y las actividades y hoy se posiciona como un espacio de encuentro y referencia para toda la ciudad.

Tinglados: pasado, presente y futuro 

El pistoletazo de salida lo dio la reinvención de un antiguo almacén, más conocido como el Tinglado 1. Hoy en día, este espacio acoge todo tipo de actividades y exposiciones promovidas en su mayoría por entidades de la ciudad, administraciones públicas, fundaciones y entidades de prestigio, o por el mismo Port de Tarragona. En la actualidad, dos exposiciones conviven en este espacio. La primera es ‘Arte sin autor. La riqueza del arte tribal’, de Jesús Arjona. En esta exposición, visitable hasta el 18 de junio, se rinde un homenaje a la diversidad de arte que se concentra en el continente africano; y la segunda es la ‘Biennal d’ Art Contemporani’, una muestra itinerante de artes plásticas de jóvenes creadores catalanes representativoas de las diferentes corrientes.

Algunas de las instalaciones han sido reconvertidas en espacios que acogen actividades y exposiciones

Si proseguimos nuestro paseo por el Moll de Costa, nos encontraremos a las puertas del Tinglado 2, un espacio que hasta ahora se había especializado en la muestra de exposiciones de arte contemporáneo y de vanguardia. La última exposición que se programó fue con motivo del festival internacional de fotografía Scan. Sin embargo, ahora sus puertas están temporalmente cerradas puesto que este espacio ha sido cedido por el Port de Tarragona al Ayuntamiento, que lo reconvertirá en un centro de arte con sala de exposiciones, espacios de encuentro de artistas, talleres para enseñar y crear arte, y que gestionará el propio consistorio.

Justo al lado se halla el Tinglado 3, que en la actualidad funciona como Comisaría de la Policía Nacional y Port Tarraco. Y un poco más cercano al Serrallo se encuentra el Tinglado 4 –edificio en el que se ubicó la Antigua Estación Marítima–, convertido en otro espacio versátil destinado a grandes exposiciones. 

Ahora este espacio lo ocupa la exposición ‘Anem a la Platja!’, una muestra itinerante de la Red de Museos Marítimos de la Costa Catalana de la que el Museo del Port es también miembro fundador. Se trata de una exposición de fotografías en blanco y negro sobre los nuevos usos de la costa a partir de mediados del siglo XIX. En ella puede verse la evolución del concepto de veraneo, los baños de salud y el ocio en la costa, que empieza a complementar  la concepción del mar como un entorno en el que mayoritariamente solo se pesca o se comercia. 

El Museu del Port es un importante dinamizador cultural. Foto: cedida

Justo frente al Tinglado 4 encontramos el Refugio 2, una antigua nave de mercancías de grandes dimensiones y que en el año 2000 fue escogida para albergar uno de los grandes atractivos del Moll de Costa, el Museo del Port de Tarragona. 

Entrada y audioguías gratuitas 

El Museo del Port es un espacio en el que familias, escolares y visitantes pueden adentrarse en el relato, historia y transformación de la vida portuaria de Tarragona desde la época romana hasta la actualidad. El Museo concentra un gran volumen de actividades e iniciativas de difusión, entre las que destacan varias exposiciones temporales, la Ruta Patrimonial, que conforma el recorrido histórico por el entorno portuario, y la colección de cuentos infantiles Petit Museu. En 2016, más de 22.000 personas visitaron el Museo del Port, que este año estrena acceso libre y audioguías gratuitas  para todos sus visitantes. Además, organiza visitas guiadas, como la que se realizará en el barrio marinero del Serrallo el domingo 11 de junio a las 12 del mediodía.

Colindante al Museo encontraremos el Refugio 1, que con más de 2.000 m2 se ha convertido en el espacio más polivalente del Moll de Costa y acoge todo tipo de actos culturales, sociales y lúdicos de la ciudad de Tarragona. Por sus grandes dimensiones, es el espacio perfecto para exposiciones como la que recientemente acogió, ‘Palabras de Piedra’, del escultor Enrique Asensi, y que se componía de piezas de gran tamaño. 

El Archivo, preservar el patrimonio

Cuatro años después de la apertura del Moll de Costa, en 1990 se creó el Archivo del Port, ubicado en el edificio que la antigua Junta de Obras (ahora Autoridad Portuaria) ocupaba en la Plaza dels Carros. Con la apertura del Archivo, el Port de Tarragona se convertía en uno de los primeros puertos del Estado en implicarse en la custodia del patrimonio documental de la administración portuaria, desde sus orígenes hasta nuestros días, para ponerlo al alcance del ciudadano. 

En el último año, el Archivo, que cuenta con 12.000 documentos,  ha recibido 977.000 visitas

El Archivo aglutina un importante volumen de documentos en diferentes soportes que puede consultarse en sus instalaciones, las cuales también comparte con el Servicio de Publicaciones, una sección del Moll de Costa inaugurada en 2004 y que también vela por el intercambio de publicaciones propias y ajenas relacionadas con el patrimonio marítimo y portuario, y que se han ido incorporando a la Biblioteca del Archivo.

En el último año, el Archivo ha recibido 977.000 visitas a su fondo digitalizado, el cual cuenta con 12.000 documentos a disposición de los usuarios, y más de un millar de personas han asistido a las diversas actividades que se organizan. 

La próxima será el 9 de junio, con motivo del Día Internacional de los Archivos. En esta ocasión se ha programado una visita teatralizada conducida por el capitán Apodaca, uno de los primeros ingenieros directores y artífice del puerto moderno, quien mostrará al visitante cómo funciona el Archivo, los fondos que acoge o las condiciones climáticas de preservación de la documentación. Apodaca enseña también durante la visita algunos documentos, los depósitos y la Sala de Consulta, en un recorrido ameno que incluye el exterior del edificio y la plaza dels Carros.

Fondo de arte del port de Tarragona

El Moll de Costa se abrió en la ciudad de Tarragona el mes de junio de 1986. Para hacerlo posible se tuvieron que rehabilitar los antiguos tinglados de este muelle y se destinaron, principalmente, a actividades culturales, sociales y de recreo. También se hicieron obras de urbanización del Moll de Costa y, con los años, se fueron añadiendo los almacenes que llamamos refugios.

Muchos artistas han donado sus obras al fondo, que actualmente está integrado por unas ochenta piezas

A partir del año 1988, en el Tinglado 2 del Moll de Costa se inició una serie de exposiciones con una línea muy clara y rompedora, que ha hecho que el Puerto de Tarragona y nuestra ciudad fueran conocidos y reconocidos por ello. Los trabajos que se han mostrado han sido siempre referentes del arte contemporáneo con marcadas líneas conceptuales.

De hecho, fue con la primera exposición colectiva, ‘Culminación de un entorno’, cuando el Fondo de Arte del Puerto de Tarragona comenzó a caminar, con la donación de la pieza ‘La distancia más corta’, del artista Perejaume.

Estos últimos años, el Puerto de Tarragona ha ido gestionando estos espacios, dotándolos de una intensa actividad cultural y social que ha merecido el reconocimiento del público y de la crítica.

Hay que subrayar que se encuentran representadas diversas disciplinas: escultura, fotografía, grabado, etc., pero sobre todo destaca la pintura. Varios son también los estilos que la conforman, tanto figurativos como los que podemos considerar dentro de la abstracción lírica o geométrica.

A lo largo de este ejercicio se ha trabajado en la catalogación, clasificación y conservación de todas las piezas que forman parte del Fondo.

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