El PP sopesa ahora un viraje al centro tras el grave revés electoral

El número tres del partido y director de la campaña, Javier Maroto, se queda sin escaño y es el centro de las críticas por los nefastos resultados de los populares, que reivindican a Pablo Casado como jefe de la oposición

Diari de Tarragona

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El secretario general del PP, Teodoro García Egea, garantizó ayer la continuidad del líder popular pese la debacle electoral. FOTO: chema moya/efe

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, garantizó ayer la continuidad del líder popular pese la debacle electoral. FOTO: chema moya/efe

El día después del desplome en las urnas, Pablo Casado y su equipo levantaron el teléfono para contactar con los barones del PP y las organizaciones provinciales. Fue la primera de las tareas en un partido aturdido aún por el revés de la noche anterior. En los territorios reconocen que apenas hay tiempo para los lamentos, pero sí «urgencia» por evaluar daños y revisar la estrategia si los populares quieren optar, al menos, a «salvar los muebles» en las elecciones municipales y autonómicas del 26 de mayo. Y las expectativas no son buenas. 

Los cargos conservadores consultados temen que sus estructuras hayan quedado maltrechas por el derrumbe del 28-A y que el partido no esté en condiciones de «aguantar» otros comicios

Esa reflexión llevará a algunas organizaciones territoriales a apostar por su propio discurso, uno menos «escorado a la derecha» y más pendiente del electorado de centro, el que creen que nunca debieron perder de vista y que ha decidido probar suerte con Ciudadanos.

El único que pudo sacar pecho, y sólo relativamente, fue Alberto Núñez Feijóo. En Galicia, los socialistas ganaron. Pero el PP superó a Cs en siete diputados e impidió que la distancia en el Congreso entre Rivera, 57 escaños, y Casado, 66, se acortara aún más.

Algunas fuentes populares señalaban de nuevo este lunes al presidente gallego como posible alternativa para tomar las riendas del PP llegado el caso. 

Hay un sector del PP que asegura que su líder «se ha equivocado» al centrarse en el electorado que se fugó a Vox, ha cometido un error con la «derechización» de las posiciones del partido e incluso con la designación de algunos candidatos. Por lo tanto, no descartan que la presidencia de Casado vaya a ser cuestionado en el medio plazo. 

Pero hoy por hoy, aun siendo síntoma relevante de malestar, es un mero ejercicio especulativo. La proximidad de las elecciones autonómicas obliga al sosiego interno para no debilitar aún más el partido, aunque las discrepancias con la dirección de Casado se hayan agudizado por el resultado electoral. Después del 26-M, «ya se verá». En cuanto a las alcaldías, ya hay candidatos que trabajaban en campañas más personalistas que de siglas. 

De momento, cierre de filas
El secretario general del PP, Teodoro García Egea, aseguró ayer que, tras los resultados de las elecciones, «a partir de hoy, durante cuatro años, el líder de la oposición se llama Pablo Casado», por lo que garantizó la continuidad del presidente popular pese a la debacle electoral.

En una rueda de prensa, después de un recorte de más de la mitad de sus escaños, García Egea dijo que el PP va a hacer «autocrítica» en la reunión del consejo ejecutivo nacional de hoy martes y se pondrán a trabajar ya con la vista en las elecciones de mayo. Pero también quiso dejar claro al presidente de Cs, Albert Rivera, que se sitúa desde ayer solo nueve escaños por debajo, que el PP es «el principal partido de la oposición» y continúa como la «única alternativa» a un Gobierno de

Pedro Sánchez «sean cuales sean sus socios».
García Egea volvió a insistir en la fragmentación del voto de centro derecha como la principal razón del resultado «muy malo» de su partido porque ha generado una «división» que cree que ha favorecido claramente a Sánchez y al PSOE. Además, justificó que el proyecto de Casado es «a largo plazo» y mientras otros líderes se han presentado a unas elecciones hasta en cuatro ocasiones, para el del PP era su primera convocatoria. «Hacemos autocrítica, no culpamos a nadie», apostilló, pese a que insistió en que será hoy cuando el partido abra un espacio para analizar las «distintas causas» que han generado el pésimo resultado.

Maroto en horas bajas
La estrategia de Pablo Casado, que ahora se ha revelado equivocada, se ha movido bajo el pentagrama de Javier Maroto (Vitoria, 1972), número tres del PP y director de la campaña electoral. «Nos hemos equivocado al centrarnos demasiado en la amenaza por la derecha de Vox y hemos desatendido el otro flanco, el centro, que es donde se ganan las elecciones», admite un dirigente popular.

El endurecimiento del discurso de Casado, aparte de revelarse erróneo o excesivo, «ha movilizado hasta extremos nunca vistos el voto del miedo, pero miedo a Vox», dice otro responsable popular. Nadie en el PP supo anticiparlo. Tampoco Maroto, el director de campaña, un as a la hora de generar titulares y marcar la agenda del contrario. Maroto rompió con la imagen carca del viejo PP, despotricó contra la corrupción en su partido, y supo erigirse en abanderado del ala más moderna. En 2015 se casó con Josema Rodríguez. El enlace se celebró en su despacho del Ayuntamiento de Vitoria. A la posterior celebración acudió toda la plana mayor del PP. El entonces presidente Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, María Dolores de Cospedal y Pablo Casado.

Siempre un paso por delante, apoyó a éste último cuando el resto de sus compañeros vascos se alinearon con Soraya. El ganador le premió con la todopoderosa vicesecretaría general de organización y la de acción sectorial.
En «campaña permanente», acostumbrado a patearse la calle, lo ha pagado con la pérdida de cinco kilos estas semanas. Quizá esos viajes por España le han llevado a descuidar su tierra, donde el voto rural le ha apartado del congreso por 384 votos. En Vitoria, su feudo, acabó cuarto con el 15,37% de los votos.

Ayer se recluyó en su piso de Madrid, pero hoy volverá a la actividad con la junta directiva nacional. ¿Su futuro más cercano? Aparte de mantener sus cargos en la pirámide estructural del PP, «podría acabar de senador por designación autonómica», figura que eligen los parlamentos regionales. 

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