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El éxito de Trump alerta al mundo

Europa, muy magullada, no quiere ni oír hablar del magnate. Y entre los gobiernos de potencias asiáticas tampoco tiene muchos amigos. En Cuba predomina la prudencia y México se prepara

Colpisa

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Donald Trump saca sus apuntes de un bolsillo antes de hablar en un acto de campaña. Foto: efe

Donald Trump saca sus apuntes de un bolsillo antes de hablar en un acto de campaña. Foto: efe

Como si de un terremoto se tratase, el mundo tembló cuando el candidato republicano Donald Trump desgranó superficialmente las líneas maestras de lo que podría ser su política exterior si alcanza al poder. El multimillonario prometió romper con el pasado. A su juicio, el presidente Barack Obama y Hillary Clinton, exsecretaria de Estado y posible oponente en las elecciones de noviembre, han decepcionado a los aliados de Washington y han alentado a los enemigos. Por eso sugirió que incrementará las fuerzas militares y que pondrá fin a todos los acuerdos comerciales internacionales que dejen maniatado al país.

Trump asegura que protegerá por encima de todo los intereses estadounidenses, pero ¿qué expectativas genera en el resto del planeta la posibilidad de que el magnate se convierta en el futuro inquilino de la Casa Blanca? Europa, muy magullada, no quiere ni oír hablar del huracán Donald Trump. Ni el presidente del Consejo Europeo, su tocayo Donald Tusk, ni el máximo responsable de la Comisión, Jean-Claude Juncker, han realizado declaraciones de cierta enjundia política sobre el polémico líder republicano. Aún no. Las habrá, es cuestión de tiempo. ¿Trump o Clinton? El silencio público mantenido hasta la fecha se torna en griterío privado a favor de la demócrata. Es mucho lo que está en juego y no sólo porque la capital comunitaria sea la sede de la OTAN. El gran reto se llama Tratado de Libre Comercio (TTIP) entre la UE y EEUU.

La UE no habla de Donald Trump porque si algo le sobra a Bruselas son problemas con los que lidiar. Refugiados, Grecia, Ucrania, la sempiterna crisis económica, el eurodesencanto... Hablar del estadounidense (y previsiblemente no para bien) es hacerle el juego a un aspirante a la Casa Blanca que, sin embargo, sí se acordó de la capital comunitaria tras los atentados del 22-M. Primero, a través de Twitter: «¿Recordáis todos qué bonita y segura era Bruselas? No lo es más. ¡Es de otro mundo! ¡Estados Unidos debe estar vigilante y ser inteligente!». Y luego, de palabra: «No quieren (islam) las leyes que tenemos. La asimilación ha sido un desastre, se ve en París y Bruselas, y lo que ha pasado con Alemania, con la idea brillante de Angela Merkel de permitir entrar a tantas personas».

¿Qué piensa Bruselas de Trump? «Tenemos que luchar contra el populismo estúpido». Fue el mensaje que al unísono lanzaron Tusk, Juncker y el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz. No hablaban de las elecciones presidenciales estadounidenses, sino del principal mal que amenaza a la débil Europa. Pero cuando en privado se pregunta por Trump, la respuesta no es muy diferente.

El favorito de los chinos

Uno de los vídeos más virales de Donald Trump es el que muestra en un par de minutos las cientos de veces en las que el candidato republicano repite la palabra China. Parece una verdadera obsesión. Pero, aunque la mayoría de los analistas políticos prevé graves tensiones entre las dos principales potencias mundiales si Trump se convierte en presidente, sorprende el apoyo que recibe entre la población china. Y, sobre todo, las razones del mismo. «Espero que gane él porque quiero ver cómo construye un muro con México», afirma un internauta.

No obstante, la postura oficial es muy diferente. «Trump deja al descubierto la verdad sobre la democracia americana, que está repleta de mentiras y movida únicamente por el dinero», escribió la agencia de noticias oficial Xinhua. Entre el resto de gobiernos de potencias asiáticas Trump tampoco tiene demasiados amigos. «Al principio pensaron que era gracioso, pero ahora están comenzando a preocuparse», dijo Masatoshi Honda, profesor de política en la universidad de Kinjo, refiriéndose a lo que piensan de él los líderes japoneses. Y lo mismo sucede en Corea del Sur, alarmada por su intención de retirar las tropas estacionadas allí para cambiarlas por armas nucleares. «Los más radicales en Corea del Norte estarían encantados con esa iniciativa. Trump es un peligro», sentenció el diario ‘Chosun Ilbo’.

Y en Israel...

Israel es un actor importante en una carrera a la presidencia de EEUU y desde el Gobierno israelí esperan al relevo de Obama para firmar el nuevo paquete de ayuda militar de cara a los próximos diez años. Trump repite que será «un buen amigo de Israel» y que es una persona «muy cercana al judaísmo» (su hija es judía conversa), pero rompió los moldes al echar en cara a la Coalición Judía Republicana que «no me apoyaréis aunque sabéis que soy lo mejor que le pueda pasar nunca a Israel, porque no quiero vuestro dinero», informaba Mikel Ayestaran (Jerusalén).

Admirador del muro de separación levantado por los israelíes, que aspira a trasladar a la frontera mexicana, se declaró «neutral» en el conflicto con los palestinos, aunque mostró su apoyo abierto a la expansión de los asentamientos en Cisjordania y se declaró partidario de trasladar la Embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén. Trump cuenta también con el respaldo público del multimillonario Sheldon Adelson, cuyo periódico ‘Israel Hayom’ se ha convertido en un altavoz en hebreo de sus mensajes de campaña para los lectores israelíes más conservadores.

Pero la posible candidatura de Trump despierta preocupación en muchas naciones de América Latina, particularmente en México ya que el millonario ha insultado sistemáticamente a la nación azteca. En cuanto a Cuba, autoridades y académicos mantienen prudencia. El magnate apoya la apertura: «Está bien. Ya van 50 años», dijo. Se ha manifestado a favor de eliminar el bloqueo y de mantener las relaciones bilaterales. Veremos.

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