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El fraude por conexión 'pirata' a la luz crece un 46% en Tarragona

Bonavista, Campclar, Riuclar, Sant Salvador, zonas de Reus y Constantí son los lugares de la provincia con fraudes masivos. Manipular el contador y empalmar son los métodos usados
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Cables de conexiones ilegales a la red sobre la fachada de un edificio en el barrio de Campclar.  FOTO: LLUÍS MILIÁN

Cables de conexiones ilegales a la red sobre la fachada de un edificio en el barrio de Campclar. FOTO: LLUÍS MILIÁN

En un bloque de Campclar, ya próximo a Bonavista, un vecino le paga a un conocido 40 euros para que le haga un enganche pirata a la luz. En Constantí los técnicos de Endesa pasaron recientemente para hacer una inspección ‘in situ’ a la caza del fraude. Son dos casuísticas de un fenómeno reciente y en auge: el aumento de la detección de estafa en el consumo de luz en la provincia.

Sólo durante el año pasado Endesa abrió 3.246 expedientes de fraude en Tarragona, tras un aumento del 46%. La compañía tiene detectadas, como «zonas conflictivas», algunos puntos de «suministros con fraude masivo»: barrios de la periferia de Tarragona como Bonavista, Campclar, Riuclar o Sant Salvador, además de zonas de Reus y Constantí, forman parte de la lista de lugares con más problemas. «Hay escaleras de 12 vecinos en los que hay ocho conectados ilegalmente a la red. Cosas así siempre han existido. Antes era pillaje pero ahora puede ser también necesidad. Hay gente que lo está pasando mal. Es algo que se ve en numerosos portales del barrio», explica Jesús Espejo, presidente de la asociación de vecinos de Campclar.

 

Dos tipos de fraude

Se han detectado dos tipos de fraude. Por un lado, figura el fraude de aquellos que sí son clientes de la firma y tienen contrato. En esa situación se manipula el aparato de medida o la instalación con el objetivo de disfrutar de una parte del consumo eléctrico sin que sea registrado. Bajo ese método, la energía defraudada en 2014 en Tarragona ascendió a 22.184.812 kWh. El segundo ‘modus operandi’ consiste en el suministro sin contrato. En ese caso, se disfruta de la electricidad sin la correspondiente contratación y, por lo tanto, sin pago alguno por el consumo. Por esa vía se llegaron a estafar 4.546.593 kWh en Tarragona. En global, el fraude durante el año pasado alcanza 26.731.405 kWh. Hay que tener en cuenta que un hogar de cuatro personas en Tarragona capital consume, de media, alrededor de 600 kWh al año.

La situación se ha agravado en algunos distritos, debido a unas prácticas que han deteriorado los edificios y han complicado la convivencia. «Es algo habitual. En el 99% de los pisos ocupados se produce esta situación. Hay muchos que lo hacen por carencia pero otros son vividores. Hemos hecho reclamaciones a la propia compañía porque la situación es peligrosa. Ponen en riesgo a toda la escalera. Hemos llegado a ver a uno que estaba enganchado fraudulentamente a la red y que, a su vez, le daba luz a otro, también de forma ilegal», sostiene Manuel Pelado, presidente de la Associació de Veïns La Cuarta.

El resultado son contadores manipulados hasta dejarlos en un estado deficiente o incluso escenas como cables surcando fachadas conectando ilegalmente a los domicilios a la luz. Prácticas de este tipo conllevan peligro, tal y como indica la compañía: «Tanto por no disponer de documentación técnica emitida por un especialista (instalador) que da garantía de la seguridad de las instalaciones, como por haberlas manipulado sin la suficiente experiencia y conocimientos técnicos, ofrecen un peligro potencial, de accidentes eléctricos o incendios. Pueden afectar tanto a las personas como a las instalaciones, en forma de electrocuciones por contacto, incendio debido a sobrecargas, cortocircuitos o conexiones defectuosas».

 

Incendio en Campclar

Un caso paradigmático se dio en Campclar el año pasado, cuando un bloque se quedó sin luz al quemarse los contadores por conexiones ilegales. «Se enganchan como pueden y cualquier día puede haber un incendio. Algunos son ‘okupas’, otros se empalman porque no pueden pagar… hay de todo, pero es algo muy habitual en el barrio», admite Ramón López, presidente de la asociación vecinal en Bonavista. Su homólogo en el sector de Buenos Aires, Alfonso López, también confirma esta praxis estafadora que en los últimos tiempos trae de cabeza a las compañías eléctricas.

Al fraude en puntos concretos producido de forma más o menos aislada, se añade el procedente de una trama organizada. «Las fuerzas y cuerpos de seguridad periódicamente van desarticulando organizaciones de este tipo. Unas orientadas al fraude en electricidad, otras con vinculaciones en temas de droga, plantaciones de marihuana, etcétera», expone la compañía.

 

Falsos inspectores

El fraude también tiene otras variantes: se han detenido a numerosas personas que, haciéndose pasar por inspectores de compañías de servicios, defraudan clientes a través de pagos por gestiones inexistentes o, directamente, por robo al acceder a la vivienda en cuestión. Pedro Sánchez, presidente de la Associació de Veïns de Sant Salvador, ha detectado la práctica de los empalmes para evitar pagar la factura: «Hay escaleras que han tenido que cambiar el sistema de contadores para que la gente no se conectara. Es algo que está sucediendo y que nos preocupa, porque es un riesgo para el resto de los vecinos. Además, en ocasiones notamos que se abusa de esa luz, que los que cometen fraude la tienen todo el día y toda la noche encendida».

También el barrio Mas Pellicer, en Reus, sufre la circunstancia. «Calculamos que, de 600 viviendas, hay 100 con enganches ilegales. Además, en estos casos, como no se paga, se abusa de la luz y se calienta la línea, hasta el punto de que hace un mes se pegó fuego en el bloque 10», indica Eduardo Navas, presidente vecinal. «Realmente hacer el empalme es algo sencillo, sólo necesitas una regleta, pero hay gente que por miedo no se atreve y le paga a otro para que lo haga. Eso también está sucediendo en el barrio», concluye Navas.

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