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"El intestino es el segundo cerebro y la microbiota nuestro código de barras"

La nutricionista Ángela Quintas incide en la importancia de observar las heces en su libro

TERESA DÍAZ Y CELIA MARTÍNEZ

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Ángela Quintas ha publicado el libro ‘El secreto de la buena digestión’  en el que dedica un capítulo a la caca, desde sus «ingredientes» hasta cuál es la mejor postura para ir al baño con facilidad. FOTO: EFE

Ángela Quintas ha publicado el libro ‘El secreto de la buena digestión’ en el que dedica un capítulo a la caca, desde sus «ingredientes» hasta cuál es la mejor postura para ir al baño con facilidad. FOTO: EFE

La caca es un tema tabú a pesar de que proporciona «muchísima información» sobre nuestro estado de salud. Su color, consistencia u olor da pistas de que algo puede no estar funcionando bien, razón por la cual la nutricionista Ángela Quintas incide en la importancia de observar las heces y hablar de ello. Así lo ha señalado en una entrevista con motivo de la publicación de su libro El secreto de la buena digestión, en el que dedica un capítulo a la caca, desde sus «ingredientes» hasta cuál es la mejor postura para ir al baño con facilidad. «Nos da muchísima información» y, aunque es difícil apreciarlo en el váter, «deberíamos hacerlo para ver como está nuestro estado de salud, dependiendo del color, la forma o la consistencia», señala esta experta en nutrición y licenciada en Ciencias Químicas.

No siempre las cacas han sido un asunto tan privado como ahora. Así, Quintas recuerda que entre los siglos XVI y XVIII los reyes de la Corona británica tenían a una persona «muy pegada» a ellos, que se encargaba de mirar las deposiciones para, si lo consideraba necesario, entregarlas a los médicos para ser analizadas.

La llamada Escala de Bristol clasifica desde 1997 la caca en siete tipos según su consistencia y la mejor es la que tiene forma de plátano perfecto, que se expulsa con facilidad y casi sin dejar rastro en el papel.

¿Cuántas veces hay que ir al baño para tener un organismo sano?. Depende de la persona, asegura Quintas, aunque «desde dos veces al día a tres veces por semana entra dentro de la normalidad». Defecar es el último paso de la digestión, un proceso, a veces, muy desconocido que afecta a órganos como la piel, el cerebro o el sistema nervioso.

«Es verdad que relacionamos con un mal funcionamiento digestivo una flatulencia, un hinchazón después de comer o un reflujo», pero no otras patologías que también están vinculadas a un fallo de nuestro aparato digestivo como, por ejemplo, mucosidad, eczema o dolor en las articulaciones. Dentro del sistema digestivo el intestino juega un papel fundamental, de ahí la importancia que tiene, según Quintas, tener un «intestino feliz».

Esta nutricionista señala que el intestino es «el segundo cerebro». Quintas apunta a que ya «hay muchos estudios que están empezando a demostrar que al tener neuronas en el intestino, sufrir patologías como la ansiedad y la depresión están muy relacionadas» con alteraciones de la microbiota. Como explica Quintas, la microbiota «es como nuestro código de barras» y es único e individual para cada persona.

«Se encuentra en todo nuestro sistema digestivo y tiene muchas funciones, como hacer de barrera para que no atraviesen agentes patógenos a través de nuestro intestino», precisa. Modificar una microbiota alterada, «hoy por hoy» solo se puede hacer a través de los probióticos, que son cepas vivas de origen humano que se pueden introducir en el organismo, aunque «aun no hay estudios claros sobre qué tipo de cepas tenemos que utilizar».

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