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Frutos secos a toda máquina

Industrias Garriga fabrica máquinas para la recolección, clasificación y procesado de frutos secos y aceitunas para los países mediterráneos y estudia abrir mercado en África.
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Gilbert Garriga y Joan Altet mostrando una máquina calibradora. Foto: Alba Mariné

Gilbert Garriga y Joan Altet mostrando una máquina calibradora. Foto: Alba Mariné

El proceso que va desde la recolección hasta la preparación de la torrefacción de cualquier fruto seco, consta de diferentes pasos para los que se necesita maquinaria específica, especialmente en grandes extensiones de terreno y cuando el fruto se produce en cantidades elevadas. Ofrecer maquinaria con soluciones para cada uno de los pasos es el objetivo de Industrias Garriga, una empresa familiar con 45 años a las espaldas radicada en la Selva del Camp.

Comenzó con máquinas para la recogida y selección de avellanas, el tipo de cultivo que abundaba en la zona del Camp de Tarragona. Pero actualmente diseña, fabrica y comercializa maquinaria para todo el proceso de producción de olivas y fruto seco: almendras, pistachos, nueces, algarrobas y castañas, además de las avellanas. «La avellana representaba antes el 100% de la facturación, pero ahora es un pequeño porcentaje del total y lo que más factura son almendras, pistachos y nueces», explica Gilbert Garriga, gerente de la firma.

Así pues, han introducido poco a poco nuevos tipos de frutos secos, que se cultivan en los países mediterráneos o con climas similares. Es el caso de Francia, Italia, Tunicia, Turquía y Chile, países a los que Industrias Garriga exporta el 8% de su producción.

 

En busca de nuevos mercados

La empresa, explican el comercial Joan Altet, se encuentra en un buen momento, ya que el sector depende de que haya «buenas cosechas y buenos precios». Comenzaron la internacionalización hace cinco años, buscando lugares con cultivos similares a los de la zona mediterránea de España, y ahora «estudiamos maquinaria para nuevos cultivos como la nuez de pecán, anacardos, argán y cacahuetes», detalla Altet. Ello significa abrir nuevos mercados en Marruecos, Senegal o Burkina Faso, donde «están empezando a mecanizar» los procesos de recolección de frutos, que hasta el momento se hacen a mano, según Altet. De hecho, acaban de volver de la primera feria a la que acuden en el extranjero, en Túnez.

 

Máquinas personalizadas

Esta empresa de once trabajadores dedica un tiempo sustancial a la ingeniería, ya que la maquinaria se diseña y fabrica bajo demanda. «Construimos la máquina según las necesidades del cliente», comenta Garriga, por lo que se integran tanto las funcionalidades que requiere el usuario como también se adapta al espacio donde deberán ser ubicadas las líneas de procesado.

Es por este motivo que la empresa tiene un catálogo de diferentes máquinas, ya sea porque son específicas de un determinado fruto seco, aunque también tienen polivalentes, ya sea porque solucionan uno de los pasos del proceso productivo del fruto seco: la recogida, la limpieza para separar el fruto de la tierra, las piedras y las hojas, el pelado, el secado, además de pesar, romper y calibrar el fruto. De esta forma tienen «siete tipos de maquinaria en función del procedimiento, que a su vez, pueden integrarse en dos o más según la demanda del cliente», explica Altet. «Se personaliza tanto en capacidad, en función de los quilos por hora que se necesiten, como en función del proceso», añade.

A excepción del motor, toda la fabricación es propia, y se utilizan materiales resistentes para los espacios exteriores, «como el acero, el carbono o el acero inoxidable», detalla Garriga. Algunos elementos, como las cintas transportadoras, se fabrican con un material u otro en función de cuál será su ubicación. La parte de diseño que requiere mayor esfuerzo se centra en conseguir que la máquina abra el fruto sin romperlo.

 

Grandes extensiones

Industrias Garriga es la única empresa de la zona de Tarragona que produce maquinaria para grandes extensiones de cultivo. Analizan que hoy en día «la agricultura tiene tendencia a crecer en número de hectáreas» a lo que cabe añadir que «las plantaciones son semiintensivas». Es por estos motivos que ofrecen un tipo de maquinaria en exclusividad, de la casa Monchiero, que es autopropulsada, de forma que permite recoger los frutos secos de grandes extensiones.

Es en este tipo de terrenos donde no se recoge la cosecha con paraguas invertido, sino que se hace vibrar el árbol y se recoge el fruto del suelo con la máquina autopropulsada. «La ventaja es que aseguras recoger el cien por cien del fruto porque no afectan las inclemencias del tiempo», comenta el gerente de la empresa del Baix Camp. Gilbert Garriga hace trece años que recogió el testimonio de su padre, quien fundó la marca Industrias Garriga en 1970, y la ha hecho crecer hasta hoy.

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