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«Hemos sido poco cautos y hemos pecado de soberbia»

Crítica a las autoridades. Federico Montalvo Presidente del Comité de Bioética de España. Este experto cree que «a los sanitarios no se les puede exigir el sacrificio de trabajar sin seguridad» y denuncia que las instituciones en España fueron imprudentes ante el virus

RICARDO FERNÁNDEZ

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Federico Montalvo es doctor en Derecho Constitucional y profesor en la Universidad de Comillas. FOTO: DT

Federico Montalvo es doctor en Derecho Constitucional y profesor en la Universidad de Comillas. FOTO: DT

Presidente del Comité de Bioética de España, Federico Montalvo (Madrid, 1966), doctor en Derecho Constitucional y profesor de la Universidad de Comillas, reflexiona, tras sobrevivir a un cáncer y a la propia Covid-19, sobre los interrogantes éticos que han surgido en la asistencia a los pacientes del coronavirus y sobre las aparentes tentaciones de los poderes públicos de utilizar esta crisis para limitar derechos y libertades.

Estos días hemos escuchado algunos planteamientos, ante la falta de plazas de UCI y respiradores, sobre dejar a algunos enfermos prácticamente abandonados a su suerte.

El problema es que se han lanzado algunos mensajes y se han publicado documentos, creo que no muy acertadamente, en los que se han usado criterios de exclusión como el de la edad, y también un concepto que me preocupa, el de ‘valor social’.

Eso llegó de la mano de la Sociedad Española de Medicina Intensiva y Crítica, ¿no es así?

Sí. Hablar de valor social... Todas las personas tienen igual valor. Valor social tienen los objetos.

El valor de una vida nunca es cuantificable.

No lo es. Y el concepto de la edad tampoco nos gusta, porque parte de la presunción de que todos vamos a vivir los mismos años. Pero es que una persona de 50 años puede morir a los 55, y una de 80, pues a los 100. Es cierto que la edad, a la hora de administrar algunos tratamientos, se tiene en cuenta junto a las patologías del paciente... Pero la edad es solo un elemento más. Un reciente informe demuestra que si bien es verdad que la mayor parte de los fallecidos por Covid-19 son personas de edad muy avanzada, también un 78% de mayores de 80 años han salido adelante.

Es un porcentaje altísimo. ¿Hay que tener en cuenta la edad?

Sí, pero junto al resto de elementos.

¿Tener que optar, priorizar, debe de acarrear un sufrimiento tremendo para los médicos?

Claro, por eso en el informe del Comité de Bioética recomendamos que, cuando sea posible, se trabaje en equipo. Decidir en una sesión clínica, con tus compañeros, permite que las decisiones se vivan con menos angustia.

¿Le consta que se hayan producido situaciones en las que ha habido que renunciar a tratar a un afectado por falta de medios?

Constancia como tal no hay. Lo cierto es que hemos tenido la suerte de tener colapsadas las UCI solo un tiempo corto. Lo que sí creo es que en nuestro sistema de salud, al estar dividido en comunidades autónomas, ha fallado la coordinación. No haber sabido coordinar los recursos de las UCI es un fracaso del sistema.

¿El Gobierno ha pedido algún consejo al Comité de Bioética?

Recientemente hemos hecho un informe y una declaración sobre la necesidad de reflexionar sobre el acompañamiento a los pacientes en su muerte. Una cosa es que no estén los familiares metidos en la habitación y otra que al menos uno sí pueda estar ahí. Nos preocupaba que estuviera muriendo tanta gente sola. Si prescindimos de ciertos elementos del duelo, eso nos va a causar un daño muy importante a medio plazo.

¿Es ético mandar a los sanitarios a trabajar cada día sin las debidas condiciones de seguridad?

A los profesionales sanitarios no se les puede exigir ese sacrificio. Se les puede exigir el sacrificio proporcional o necesario, pero las medidas de protección son indispensables. Los sistemas de compra del material han fallado, y eso habría que revisarlo. No puede ser que un país de la entidad de España no sea capaz de acudir con ciertas garantías al mercado.

¿Tiene la sensación de que las instituciones no han estado a la altura?

No sé lo que ha pasado. Hemos sido un poco... no sé si imprudentes... Poco cautos. Y no sé si hemos ido... sobrados, pensando que esto era cosa de los chinos, de los italianos. Soberbia. Seguramente es eso. Hemos pecado de soberbia.

Hay un riesgo añadido en estas circunstancias, que puede ser el intento de limitar los derechos fundamentales de los ciudadanos. ¿Estamos en una situación así?

Se están adoptando una serie de medidas, como prohibir las salidas a la calle, pensando solo en el fin, no en las limitaciones que están generando. Ahora mismo el fin lo justifica todo. Y eso me preocupa. Una gran mayoría de profesores que nos dedicamos al Derecho Constitucional pensemos que o bien el estado de alarma declarado no responde a lo contemplado en la Constitución, o las medidas adoptadas exceden de lo que prevé la Carta Magna.

¿Están justificadas las acciones tomadas contra los bulos?

A mí, un bulo que genera un daño relativo a la salud, como que un medicamento es perjudicial, o que afecta a la economía española, pues me preocupa, lógicamente. Pero los ciudadanos saben distinguir perfectamente lo que es un bulo político del que no lo es. Todo el mundo sabe que no es lo mismo una noticia en una red social que en un medio de comunicación tradicional, que además están ofreciendo una gran seriedad. Pero obsesionarnos con proteger al Estado, al Gobierno... por ese miedo, cuando se están limitando muchas libertades, pues me preocupa. Si yo fuera político, el hecho de que la mayoría de los profesores de Derecho me estén diciendo que se están limitando los derechos y libertades de manera injustificada me llevaría al menos a tratar de analizar qué está ocurriendo. Los derechos no existen para cuando todo va bien, están para cuando las cosas van mal.

¿Se debería haber flexibilizado antes el confinamiento de los niños?

Eso tienen que decidirlo los expertos, pero escuchando a todo el mundo. Y llegar a un punto de equilibrio. Pueden sostener que si todos los niños están dos años sin salir, pues que el riesgo es cero. Correcto. Pero, y si salen a la calle, ¿de cuánto es el riesgo? ¿del 10%? Pues asumamos ese riesgo, porque lo otro no se puede hacer.

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