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Jornada Nacional de Manos Unidas contra el hambre en el mundo

‘El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida’ es el lema de la acción de mañana

Joan Boronat

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Cartel de la acción solidaria. FOTO: MITJANS DE COMUNICACIÓ DE L’ARQUEBISBAT

Cartel de la acción solidaria. FOTO: MITJANS DE COMUNICACIÓ DE L’ARQUEBISBAT

Como cada año desde hace ya 58, el segundo domingo de febrero es para la Jornada Nacional de Manos Unidas. Por este motivo, todas las iglesias católicas del país organizan mañana una colecta para respaldar los proyectos surgidos, con el objetivo de combatir el hambre y la pobreza en el mundo.

La campaña se enmarca dentro del Trienio de Lucha contra el Hambre (2016-2018) en que Manos Unidas trabaja para dar respuesta a las causas y problemas que provocan el hambre en el mundo. Este año Manos Unidas hará hincapié «en tres cuestiones esenciales y urgentes»: el derroche de los alimentos, la lucha contra la especulación alimentaria y el compromiso con una agricultura respetuosa con el medio ambiente.

Para Manos Unidas, solucionar el problema del hambre, pasa por acompañar los más pobres, reforzar el derecho a la alimentación de los pequeños productores, y contribuir al cambio, en aras de unos sistemas alimentarios más justos.

«El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida» es el lema de Manos Unidas para la actual campaña. Retoma el mensaje del papa Juan Pablo II del año 1992, sobre lo que conocemos como paradoja de la abundancia: «Hay comida para todos, pero no todos pueden comer, mientras que el derroche, el descarte, el consumo excesivo y el uso de alimentos para otros fines, están delante de nuestros ojos».

Los datos son bien elocuentes, en torno a dicha declaración papal: 1/3 de nuestros alimentos termina en la basura. Mientras tanto, cerca de 800 millones de personas pasan hambre. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), unos 1.300 millones de toneladas de comida se desperdician cada año en el mundo. Las regiones donde más despilfarro se hace de los alimentos, son América del Norte y Europa. Donde menos comida se pierde es en �frica Subsahariana, unos 6 kilos por consumidor y año; en Europa, unos 95 kg; en España, son unos 60 kg. Desde Manos Unidas señalan que «todos tenemos parte de responsabilidad en esta injusticia: mientras unos no tienen qué comer, otros tiramos alimentos».


No es una utopía
La celebración de esta Jornada Nacional coincide con el reciente nombramiento, hace unos días, de la nueva presidenta delegada de Manos Unidas en Tarragona, Esther Freijanes, por parte del arzobispo Mons. Jaume Pujol, que ha tomado el relevo a Teresa Feliu. La nueva responsable de la organización ha insistido en que «acabar con el hambre no es una utopía; es un objetivo posible y ambicioso, que depende de nuestra contribución personal y de nuestra organización».

En Tarragona, esta semana ha tenido lugar en la Cambra de Comerç una conferencia del misionero, Mn. Josep Frigola, y ayer, el Día del Ayuno Voluntario, con la misa de inicio de campaña, en la iglesia de Sant Antoni de Pàdua, presidida por el arzobispo. La siguiente actividad, centrada en la campaña impulsada por Manos Unidas, será la 23 Marcha de la Solidaridad. Se ha programado para el miércoles 22 de febrero, de 9.30 a 17 h. En ella tomarán parte alumnos de secundaria de diez centros educativos. La recaudación se destinará a la construcción de cuatro aulas de bachillerato en Antananarvio (Madagascar).

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