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La Iglesia española no hará un informe sobre los abusos a menores en su seno

Los obispos esperarán a recibir indicaciones concretas del Vaticano para saber qué nuevas medidas deben implantar.

Diari de Tarragona

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El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Ricardo Blázquez, durante la rueda de prensa que ha ofrecido para informar de la reunión sobre los abusos a menores en la Iglesia que se ha celebrado en el Vaticano.

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Ricardo Blázquez, durante la rueda de prensa que ha ofrecido para informar de la reunión sobre los abusos a menores en la Iglesia que se ha celebrado en el Vaticano.

La Iglesia española no va a investigar cuál ha sido el alcance y quiénes fueron los responsables y los cómplices de los abusos sexuales a menores cometidos por curas o religiosos durante décadas. Así lo aseguró hoy el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, durante la rueda de prensa en la que explicó su participación en la cumbre antipederastia celebrada en el Vaticano la semana pasada.

El cabeza de la Iglesia española no impulsará el ejercicio de transparencia y asunción de responsabilidades que ya hicieron sus homólogos alemanes o holandeses y que acaban de iniciar en Francia. La jerarquía alemana, como recordó el cardenal Reinhard Marx en la Santa Sede, invirtió cuatro años, de 2014 a 2018, para investigar los abusos a menores en sus iglesias y congregaciones desde 1950 y logró documentar 3.677 casos con 1.670 clérigos implicados, pese a que algunos de sus miembros destruyeron archivos para ocultar los delitos.

El cardenal español, para justificar la falta de iniciativa, argumentó que "la Conferencia Episcopal no tiene autoridad sobre las diócesis para hacer este tipo de estudios", a lo que que añadió que "cada diócesis haga lo que crea oportuno". No va a impulsar la investigación de manera directa ni tampoco va a colaborar en que otras instituciones lo hagan. Blázquez dejó claro que contestarán con un diplomático no a la petición que les hizo este mes la ministra de Justicia, que solicitó toda la información en su poder sobre investigaciones pasadas y presentes de actos de pederastia cometidos por sacerdotes o religiosos. "Estamos dispuestos a colaborar, pero la colaboración nuestra es con los tribunales", avanzó.

Blazquez prometió que la Iglesia española "va a cambiar definitivamente la forma de actuar en este campo" y que practicará la "tolerancia cero" para "erradicar" esta lacra. Aseguró que se han terminado "los encubrimientos y el silencio cómplice" y que su trabajo será "un sí inequívoco con las víctimas", pero, como ocurrió el domingo con el discurso con el que el Papa cerró la cumbre, y que tanto defraudó a las víctimas, no concretó ni una sola de las medidas con las que la Conferencia Episcopal dará este giro histórico, para acorralar a los abusadores y prevenir las agresiones.

Lo que diga Roma                    
Es más, lo que dejó claro el también arzobispo de Valladolid es que la cúpula católica española, como ha ocurrido hasta ahora, no va a llevar la iniciativa para combatir esta "plaga". Blázquez no quiso entrar en si el nuevo protocolo de referencia nacional va a obligar a comunicar a la Fiscalía cualquier abuso conocido, si está a favor de terminar con el secreto de los procesos eclesiásticos o si considera convenientes los castigos ejemplares, como que la condena por pederastia de un religioso suponga siempre su expulsión del sacerdocio. Confesó que, "como Conferencia Episcopal y como obispos, vamos a aplicar las normas que desde Roma nos indiquen". En otras palabras, que harán lo que les diga la Santa Sede y cuándo se lo diga el Vaticano, que hasta el momento solo anunció el domingo, a través de su portavoz oficial, que trabaja en un "vademécum" de preguntas y respuestas para que los obispos tengan claros cuáles son sus deberes y obligaciones.

El cardenal aseguró que van a recibir "normas, no orientaciones", con las que se examinará la adecuación del trabajo de los obispos, que esas nuevas normas llegarán "pronto", y que serán iguales para toda la Iglesia mundial. No obstante, admitió que no sabe en qué consistirán e insistió en que "tenemos que esperar para poder responder con más precisión a esas preguntas".
 

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