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Noticias Consecuencias del coronavirus

La Unión Europea veta la llegada de turistas rusos este verano a la Costa Daurada

Es un varapalo para el sector. En 2018, hubo 1.262.000 pernoctaciones de visitantes de dicha nacionalidad en la provincia. También se impide que vengan estadounidenses y brasileños

SALVADOR ARROYO/REDACCIÓN

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Un grupo de turistas rusos en la estación de autobuses de Tarragona en julio de 2019. FOTO: pere ferré/DT

Un grupo de turistas rusos en la estación de autobuses de Tarragona en julio de 2019. FOTO: pere ferré/DT

Europa reabrirá su frontera exterior a una pequeña parte del mundo. A partir de mañana miércoles y después de un cerrojazo de tres meses y medio para contener la propagación del coronavirus, será posible reanudar vuelos comerciales con un restringido grupo de quince países tras alcanzar un acuerdo contrarreloj que ha requerido intensas negociaciones en los últimos días.

Entre esos quince países no estará Rusia. El turismo ruso es importante para la Costa Daurada, con lo que el varapalo es duro. Solo en Salou el año pasado hubo 896.000 pernoctaciones de turistas rusos. La cifra se elevó a 1.262.000 en el conjunto de toda la provincia en el año 2018.

El proceso se activó formalmente ayer con la propuesta por escrito de la presidencia croata del Consejo Europeo y se espera que culmine antes de las 12.00 horas de hoy con el plácet de la mayoría del bloque.

La lista de ‘elegidos’ se revisará al menos cada dos semanas, y es flexible para bien o para mal. Esto es, se irán sumando nuevos países, pero también se dará marcha atrás con los que han pasado la primera criba si los rebrotes agravan su situación epidemiológica.

Como se preveía tampoco Estados Unidos y Brasil figuran en esta primera selección de ‘destinos seguros’. En los tres países el número de contagios por cada 100.000 habitantes se encuentra en niveles muy superiores a los de la UE, que ha tomado como referencia menos de 20 casos positivos. Tasa de infección, credibilidad de los datos y reciprocidad. Todo ello converge en una decisión final guiada por la «precaución» sanitaria, ajena a consideraciones políticas o económicas.

La variable ‘objetiva’ del impacto pandémico en las últimas dos semanas, la constatación de inercias a la baja y factores como el seguimiento y la capacidad de contención de nuevos contagios llevan a la UE a cerrar sus puertas a EEUU y a la práctica totalidad del globo. No a China, aunque allí comenzase todo. Con 0,04 contagios por 100.000 habitantes desde el 31 de mayo -según el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades-, cumpliría con el ratio de seguridad.

Los países que pueden venir

Aunque, eso sí, se le exigirá reciprocidad: debe levantar también las restricciones de viaje para los ciudadanos europeos. Lo mismo que al resto. Ni vetos de partida ni cuarentenas. Y el resto es sumamente exiguo: Argelia, Australia, Canadá, Japón, Montenegro, Marruecos, Nueva Zelanda, Ruanda, Serbia, Corea del Sur, Tailandia, Túnez, Georgia y, de Latinoamérica, sólo Uruguay. Tanto a Reino Unido como a pequeños principados o territorios-estado europeos (Andorra, Mónaco, San Marino y el Vaticano) se les aplican las normas interiores que rigen para el club.

Algunos socios han abogado por «ser un poco más generosos, otros por ser más restrictivos, algunos quizá (querían) verlo en clave diplomática. España lo ha tenido muy claro, esto no es un ejercicio diplomático sino de responsabilidad», explicaba la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González-Laya.

Al menos seis reuniones de los representantes permanentes de los Estados miembros se han celebrado en Bruselas en el último mes. El viernes cerraron un primer acuerdo con la quincena de destinos. La lista planteada confirma que se ignorarían posibles represalias de Washington que, por otra parte, tiene vetados sus vuelos no esenciales con Europa desde el 11 de marzo. Nada de política. Y aparentemente, poco de economía. La UE, receptora del 40% de los turistas internacionales se sacrifica en este sentido y, por ejemplo, relega el peso específico de los siete millones de estadounidenses que la visitaron el pasado verano.

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