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La fallida negociación de PSOE y Podemos aboca a elecciones

Los equipos de ambos partidos deciden no volverse a citar tras constatar la negativa del otro a abandonar sus posiciones

PAULA DE LAS HERAS

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La vicepresidenta Calvo, la número dos del PSOE, Adriana Lastra, y la ministra Montero, ayer. piergiovanni/efe

La vicepresidenta Calvo, la número dos del PSOE, Adriana Lastra, y la ministra Montero, ayer. piergiovanni/efe

PSOE y Unidas Podemos se han cansado de seguir representando el intento de negociar la investidura de Pedro Sánchez. Salvo sorpresa de última hora, habrá elecciones el 10 de noviembre. Ninguna de las dos formaciones está dispuesta a dar su brazo a torcer para evitarlo y así lo certificaron en un encuentro en el Congreso (el segundo del mes de septiembre tras el del pasado jueves) que duró casi cuatro horas.

El partido de Pablo Iglesias exige pactar un Ejecutivo de coalición a cambio de su imprescindible apoyo. El de Sánchez se niega a ir más allá de un entendimiento programático que dé entrada a Podemos en algunos órganos de la administración. Así que la conclusión es clara. «No hay vía para alcanzar un acuerdo», zanjó la vicesecretaria general de los socialistas, Adriana Lastra.

Los dos partidos habían asegurado que por su parte no quedaría y todo hacía presagiar que, pese a la evidente falta de sintonía, apurarían hasta el límite de lo temporalmente factible, es decir, al menos toda esta semana. Pero tras constatar que en prácticamente nueve horas (cinco el jueves pasado y cuatro ayer) todo seguía igual, optaron por tirar la toalla.

Ahora ambos se responsabilizan mutuamente de lo ocurrido, aunque en las comparecencias en las que anunciaron que ya no hay nada que hacer, tanto Lastra como el jefe del equipo negociador de Podemos, Pablo Echenique, resaltaron el «tono cordial» de sus últimas conversaciones.

«Es importante para nosotros que la gente sepa que si esto no ha funcionado no ha sido por problemas personales, porque además –esgrimen fuentes socialistas– vamos a tener que entendernos en el futuro».

Sin fisuras

Las esperanzas de los socialistas de que Podemos sucumba a la presiones de sus confluencias se han desvanecido. En julio, tras la investidura fallida, Izquierda Unida hizo público un escrito en el que pedía a Iglesias que intentara cerrar un acuerdo programático aunque no se le ofreciera una coalición, para evitar el «riesgo innecesario e inasumible» de una repetición electoral. Ahora en el PSOE admiten que no han detectado fisuras reseñables en la posición de las fuerzas que conforman el conglomerado electoral de izquierdas.

Sí es cierto que, según fuentes socialistas, fueron miembros de las confluencias quienes en los dos últimos encuentros mostraron, ya al final de las conversaciones, algún interés por conocer cuáles serían los puestos de responsabilidad ajenos a los ministerios que el PSOE estaría dispuesto a ofrecer, algo que los socialistas se niegan a desvelar sin garantías de que se acepta una negociación programática.

También aseguran en el PSOE que ante la despedida de Lastra en la que conminó a Podemos a «reflexionar» sobre su posición, uno de los componentes del equipo negociador afirmó que lo harían, y que fue Echenique el que zanjó que no había nada que pensar porque Podemos tiene un mandato claro de sus inscritos acerca de la coalición.

Rivera engrasa máquinas

Ciudadanos engrasa ya su maquinaria en previsión de que el reloj electoral se ponga en marcha el 23 de septiembre. «Estamos preparados para ir a las urnas», aseveró ayer el dirigente de la formación naranja. Rivera se plantea este escenario como una segunda oportunidad para que el «plan de Sánchez descarrile definitivamente» y se forme un gobierno con Ciudadanos a la cabeza. Como ya hiciera durante las últimas citas electorales, volverá a levantar un cordón sanitario al PSOE y convertirá al PP en socio preferente. «Nosotros sí somos capaces de formar mayorías», insistió Rivera. De momento, marca distancias con Pablo Casado, su competidor directo en las urnas. Aunque las encuestas auguran una subida del bipartidismo, en las filas de Cs no dan crédito a este supuesto ascenso de PP y PSOE e insisten en que no están recogiendo aún el efecto de a quién van a responsabilizar los ciudadanos del fracaso y la vuelta a las urnas.

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