La pandemia agrava la salud de los diabéticos y deja casos sin diagnosticar

Mañana es el Día Mundial de la Diabetes. La Covid ha deteriorado el estado de los enfermos por la falta de controles

Raúl Cosano

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Joan Vendrell (izq.) y Sonia Fernández-Veledo (centro), en la unidad de investigación de la diabetes, en Joan XXIII, antes de la Covid. FOTO: URV

Joan Vendrell (izq.) y Sonia Fernández-Veledo (centro), en la unidad de investigación de la diabetes, en Joan XXIII, antes de la Covid. FOTO: URV

«Los pacientes con diabetes han dejado de ir a las visitas, se han dejado de hacer analíticas para el control y se ha visto claramente que ha empeorado el estado de salud, lo que tendrá un efecto a medio y largo plazo. No se han hecho las adaptaciones de los tratamientos como se merecían», sostiene el doctor Joan Vendrell, catedrático de medicina en la URV, endocrino en Joan XXIII y director del Institut Pere Virgili. Vendrell, especializado en investigación de la diabetes, alerta sobre la situación: «Ahora nos llegan pacientes con una diabetes muy mal controlada, que en este tiempo han intentado acceder al sistema de salud y no podían. Son perfiles que han dejado de tener un seguimiento. La enfermedad se ha deteriorado conla pandemia».

Mañana, 14 de noviembre, se celebra el Día Mundial de la diabetes. La efeméride llega con un doble reto inmenso en tiempos en los que, parece, la Covid-19 da una tregua que puede ser definitiva. Uno de ellos tiene que ver con ese abordaje de la evolución de la patología, que ha dejado de ser tan estricto, algo común a otras dolencias crónicas. «Me hago una revisión cada tres meses porque una de las cosas más importantes es controlar los niveles y eso se hace con analíticas. Al inicio de la pandemia no me hice los controles que debía, debido a la situación sanitaria. Hay mucha gente en esa situación, ese control se ha ido espaciando», indica Sergi Vernet, diabético de Tarragona.

El lastre del infradiagnóstico

El otro desafío tiene que ver con los nuevos casos. La diabetes, un mal de por sí lastrado por el infradiagnóstico (entre el 6 y el 8% de enfermos desconocen que lo son porque no hay síntomas) se ve impactado por esa falta de detección. «El diagnóstico es sencillo, se hace solo viendo los niveles de glucosa, pero como no se han hecho analíticas, han quedado casos sin diagnosticar. Se han dejado de hacer análisis a grupos que son de riesgo y susceptibles de ser diabéticos», explica Vendrell. Todo ello configura un caldo de cultivo peligroso. «La mortalidad de estos pacientes rara vez es aguda. Se produce por complicaciones crónicas a largo plazo. Se deteriora el riñón, hay enfermedad cardiovascular, y también mueren más por cáncer. A largo plazo, una diabetes daña los órganos, así que es fácil que veamos picos de estas enfermedades», anuncia Vendrell.

La bajada de diagnósticos no casa con la inercia al alza de los últimos tiempos, que arroja una de las incógnitas sobre esta enfermedad ampliamente estudiada en Tarragona, a través del Pere Virgili. «Hay una paradoja. Sabemos la teoría, que para combatir la diabetes y una enfermedad muy relacionada como la obesidad, te tienes que adelgazar, hacer una vida saludable, y además cada vez hay más medicamentos y más baratos. Pero a pesar de saberlo, cada vez hay más casos, sobre todo del tipo 2, que se asocia a la obesidad y que aumenta a medida en que nos hacemos mayores».

La otra es la 1, la autoinmune, que destruye células que producen insulina, surge a edades tempranas y requiere tratamiento de por vida. Esta última aparece en entre 10 y 15 casos por cada 100.000, pero la 2, la que tiene que ver más con el modo de vida, tiene una incidencia disparada al 12% de la población. «En aquellos casos de prediabetes, es más del 20%. Eso es muchísimo», cuenta Vendrell.

Por eso la ciencia tiene un papel tan crucial. «Estudiamos la relación entre la grasa o el tejido adiposo y la diabetes y las complicaciones que puede generar. La gente con obesidad tiene más resistencia a la hormona de la insulina», indica Vendrell. Los mecanismos que intervienen son objeto de estas investigaciones cuyos avances repercuten directamente en la salud y lanzan desafíos. El siguiente tiene que ver con la 'data'. «Con toda la información que tenemos de los pacientes, ahora el reto es ir hacia una personalización de la medicina, para buscar cuáles son los mejores tratamientos para un determinado paciente, intentando no poner a todos en el mismo saco», zanja Vendrell.

Alrededor de 230 personas participarán mañana en la sexta edición de la caminada solidaria ‘Fem un pas contra la diabetes’. «Este años esperamos a más gente que en los anteriores», indica el organizador, Sergi Vernet. Consistirá en un recorrido aproximado de 9 kilómetros, con salida desde la Escola Bressol de Perafort a las 10.00 horas (inscripciones a partir de las 8.30 h). 

El donativo es de tres euros. La recaudación irá destinada al Grupo d’Investigació en Diabetis i Malalties Metabòliques Associades, del Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili. 

Tres grupos de esta entidad estudian la enfermedad diabética directamente, todos ellos bajo la estructura del Centro de Investigación Biomédica en Red, CIBER. Uno de ellos indaga en el área de las enfermedades vasculares y va a cargo del doctor Lluís Massana, en Reus; el otro está centrado en los estudios de metabolómica, a cargo de Xavier Correig, catedrático de la URV; el tercero está comandado por el doctor Joan Vendrell y codirigido por Sonia Fernández-Veledo. Otra línea de esos grupos, comandada por la doctora Ana Megía, estudia la estrecha relación de la diabetes con el embarazo. 

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