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'La solución al 'top manta' debe venir de órganos superiores'

Los Ayuntamientos más afectados por la venta ambulante ilegal lamentan que sus herramientas para combatirla son limitadas. Ahora, tras los hechos de Salou, mantienen sus dispositivos
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Una de las zonas que más manteros concentra es el Cap Sant Pere, en la frontera entre Cambrils y Salou. Foto: Pere Ferré

Una de las zonas que más manteros concentra es el Cap Sant Pere, en la frontera entre Cambrils y Salou. Foto: Pere Ferré

La muerte del ciudadano senegalés durante una operación policial contra la venta ambulante ilegal en Salou y los disturbios que llenaron de violencia el municipio el día 11 de agosto han reabierto el debate sobre el top manta. Los Ayuntamientos de la Costa Daurada llevan años actuando para combatirlo. Pero tienen limitaciones. Disponen de pocas herramientas e insisten en que la solución final debería llegar desde administraciones superiores. Mientras, mantienen sus dispositivos en marcha y hacen lo posible para facilitar la convivencia entre manteros, comerciantes, agentes y ciudadanos. Algo que -aseguran- no es fácil. Los vendedores suelen desarrollar su actividad fuera de la localidad en la que residen.

 

Salou

Si bien los hechos ocurrieron en Salou, el top manta no es una problemática muy destacada en el municipio. El concejal de Seguretat Ciutadana, Marc Montagut, apunta que su acción se centra en dos vertientes, la preventiva y la reactiva. En materia de prevención, «trabajamos con los servicios sociales para ayudar a la gente que llega de fuera, y se realizan charlas de prevención explicando que el top manta es una práctica que está penalizada por la ley, recomendando otras actividades que sean legales». En materia reactiva, destaca la aplicación de la normativa local, mediante la ordenanza cívica, que suele traducirse en el decomiso de material y sanciones de 300€ -se considera infracción grave-. «La ordenanza prevé sancionar al vendedor, al comprador y al colaborador. Y también trabajamos con otros cuerpos policiales», dice el edil.

 

Cambrils

La Policía Local de Cambrils lleva tiempo trabajando «muy intensamente» para tratar de minimizar los efectos de la venta ambulante ilegal. La práctica se centra sobre todo en la zona del Cap de Sant Pere, en su frontera con Salou, habiéndose alejado del puerto y la zona más concurrida. El cuerpo policial insiste en que no es un problema local, sino que se extiende por toda la costa catalana. «Y la solución no puede llegar desde nuestro municipio, porque viene de más lejos», apunta. La Policía Local trabaja en coordinación con entes superiores para tratar de hallar una solución. Y esta es, actualmente, su prioridad.

 

Miami Platja

En Miami Platja, los manteros suelen instalarse en el paseo de la playa del Cristall y en el mercadillo. Hay unos 40 vendedores, y no viven en el municipio. Llegan en coche o en tren. Y la Policía Local confiesa que le es «muy difícil» controlarles. También insiste en que es imposible solucionarlo a nivel local. «Son grupos no pacíficos, a menudo responden de forma agresiva y muchas veces son más ellos que los agentes. Acostumbran a jugar la baza de escaparse o aprovechar la superioridad numérica», apuntan fuentes municipales. Subrayan que la solución debería llegar desde ámbitos supramunicipales, y mientras, participan en dispositivos especiales con los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional.

 

L’Hospitalet

L’Hospitalet de l’Infant también es uno de los núcleos con presencia de manteros. La Policía lLocal leva años realizando actuaciones, en colaboración con otros cuerpos. Se concentra en los principales núcleos turísticos, así como en el mercadillo.

 

La Pineda

En La Pineda disponen de los vigilantes de playa, que están muy centrados en controlar la venta ilegal a pie de playa, más allá del top manta. «Cuando los manteros ven a los agentes se van. Pero vuelven. Hace diez días se hizo un registro de paisano, pero al día siguiente estaban de nuevo allí. Tratamos de frenarlo y ponemos las trabas que podemos, pero no está todo en manos del Ayuntamiento», apunta el concejal de Governació, Josep Maria Pujals. Cada día confiscan género y tratan de frenarlo con las herramientas que tienen. «Es el cuento de nunca acabar», afirma Pujals. Aun así, insiste en que la relación entre el consistorio y la comunidad senegalesa local es buena.

 

Calafell

El alcalde de Calafell, Ramon Ferré, considera que el control que se ha hecho durante el verano ha reducido la presencia de vendedores ambulantes. «Hemos incrementado las patrullas para evitar que lleguen a colocar las mantas en el paseo marítimo». Cierto es que ese control conlleva un gasto económico e hipotecar agentes con el único objetivo de evitar la venta ilegal. Sin embargo, algunos comerciantes han denunciado que a partir de una calle (Pintor Mir) y hacia la zona de L’Estany en determinados días se han visto unos 20 manteros. Pero ha sido en días señalados y el número de vendedores es menor que otros años.

 

El Vendrell

En el límite entre Calafell y El Vendrell, en la zona de Sant Salvador, es donde más venta ilegal puede verse ya que los agentes pueden realizar pocas patrullas y los de Calafell no cruzan al municipio vecino. En El Vendrell a principio de verano otro punto conflictivo fue la zona de Coma-ruga. Los comerciantes más próximos al puerto denunciaron el temor de que el Ayuntamiento hubiese podido llegar a una especie de pacto con los manteros para evitar que vendan en el área más próximo al comercio. El alcalde, Martí Carnicer, negó que hubiese ningún pacto y señaló que con las posibilidades de la Policía Local se había controlado la avalancha de vendedores de otras temporadas.Las herramientas de El Vendrell son la presencia policial en los puntos de venta, pero también los controles en los principales accesos a la localidad.

Ni en Calafell ni en El Vendrell ha habido tensiones entre vendedores y policías. Sin embargo tras los hechos de Salou, y según explicaron vecinos, algunos vendedores ilegales amenazaron y persiguieron a un equipo de televisión que tomaba imágenes en la zona.

 

Problema ‘controlado’

El top manta no está muy activo en Torredembarra. Aún así, la policía está pendiente, y realiza actuaciones disuasorias en la estación de tren y en el paseo -en el caso de que se considere necesario-, según apunta el alcalde, Eduard Rovira. La situación está tranquila, aunque la venta ambulante ilegal se asome de vez en cuando.

En Roda de Berà tienen el problema controlado desde hace años. «Habilitamos un mercadillo en el paseo marítimo en el que las personas interesadas pueden vender de forma legal. Hemos conseguido casi erradicar el top manta y reubicar a todos los que quieren vender legalmente productos en este mercado, que ya tiene 72 paradas», apunta el alcalde, Pere Virgili. Su prioridad -añade- se centra en la lucha contra la venta de productos falsificados.

Otras localidades como Creixell han seguido los acontecimientos desde la expectación, pero como explica su alcalde Jordi Llopart, «en el municipio no tenemos este problema. Al no haber paseo marítimo, la presencia de esta venta ilegal no la tenemos». En el caso de la ciudad de Tarragona, la presencia de manteros es muy reducida y solo aparece de forma puntual.

El alcalde de Altafulla, Fèlix Alonso, señala que el top manta «nunca ha sido nuestra prioridad». La presencia en el municipio es reducida, «y no me parece bien atacar a los más débiles de una cadena, que no tienen otra manera de ganarse la vida. Hay que ir a por los que ganan dinero, y hay más soluciones que las actuaciones policiales.

 

Terres de L’Ebre

En las Terres de l’Ebre, los municipios marítimos con más turismo, y a priori con más venta ambulante, son L’Ametlla de Mar, L’Ampolla y Sant Carles de la Ràpita. En los tres núcleos la situación se reduce a algunos vendedores que acuden sobre todo a las terrazas de establecimientos o mercadillos. En el caso de L’Ametlla, el alcalde, Jordi Gaseni, cuenta que hay entre dos y cuatro vendedores a diario, cifra que crece en L’Ampolla. El alcalde, Francesc Arasa, calcula que cada día hay alrededor de una docena y en La Ràpita, el núcleo más poblado, un ligero número de manteros se desplaza al mercado de los sábados.

Los tres alcaldes coinciden en que la escasa presencia de vendedores ilegales no les genera problemas. En L’Ametlla, por ejemplo, dicha venta está generalmente aceptada por la ciudadanía. «Como siempre son las mismas caras y ya son conocidas, la situación está normalizada, de forma que no afecta al pueblo», afirma Gaseni. Los políticos reconocen estar a la expectativa y con preocupación tras lo ocurrido en Salou, pero no desean crear alarma social donde no hay problemática.

Por ello, los consistorios descartan alterar sus medidas preventivas. «Mientras se pueda convivir con tranquilidad y no haya graves ilegalidades no actuaremos al respecto» apunta Gaseni. El alcalde de La Ràpita, Josep Caparrós, haciendo referencia a la discusión que hubo entre un grupo de vendedores y agentes policiales el sábado en el municipio, indica que no existe ningún problema más allá de este caso puntual y «sin importancia». En L’Ampolla, Arasa argumenta que «como no tenemos ningún caso que lo requiera, continuaremos con las mismas acciones».

Las medidas de control y seguridad que se aplican en los tres municipios costeros se limitan a la vigilancia en los mercados exteriores que se celebran semanalmente. En L’Ampolla, además, se vigila la estación ferroviaria y en La Ràpita se llevan a cabo otros patrullajes a pie de calle. Los alcaldes comentan que los vendedores ilegales que acuden a sus respectivas localidades, no residen en ellas, sino que llegan desde fuera.

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