Las partículas en suspensión quitan 125.000 años de vida a los niños

Un estudio cuantifica la afectación pasiva de tabaco, humedad y plomo en Europa

Europa Press

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La contaminación ambiental, la polinización, la humedad y la poca precipitación pluvial agudizan los síntomas del asma. FOTO: EFE

La contaminación ambiental, la polinización, la humedad y la poca precipitación pluvial agudizan los síntomas del asma. FOTO: EFE

Investigadores de Barcelona han estimado la carga de enfermedad de diversas exposiciones ambientales en la población infantil en la Unión Europea y han calculado que estar expuestos a partículas en suspensión de menos de 10 microgramos de diámetro (PM10) y menos de 2,5 microgramos (PM2.5) quita 125.000 años de vida saludable a los niños europeos cada año. 

El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) ha realizado el estudio, publicado en ‘International Journal of Environmental Research and Public Health’, evaluando la carga de enfermedad de la población infantil de los 28 países de la UE para siete factores de riesgo ambientales: contaminación del aire -partículas PM10, PM2,5 y ozono- humo de tabaco pasivo, humedad, plomo y formaldehído. 

«Este estudio muestra la gran necesidad de implementar políticas efectivas para reducir la exposición infantil a los factores de riesgo ambientales en toda Europa, con especial atención a la contaminación del aire y el tabaco pasivo», afirmó el coordinador del estudio, Mark Nieuwenhuijsen.

Al incluir los siete factores de riesgo ambiental, el estudio ha elevado a 211.000 años de vida saludable los que éstos quitan a la población europea de menos de 18 años, lo que representa el 2,6% del total, y el 60% de estos años «robados» corresponde a las partículas en suspensión -125.000 años-. De entre los factores ambientales estudiados, destacan la contaminación del aire –PM10, PM2,5 y ozono– por ser la exposición más dañina, que provoca el 70% de años de vida saludable perdidos, seguida del tabaco pasivo, con un 20% -42.200 años-. 

El primer autor del estudio, David Rojas, explica que, «de entre todos los riesgos estudiados, las partículas en suspensión son las que producen la mayor carga de enfermedad, ya que se relacionan con enfermedades respiratorias, cardiovasculares y neurológicas, entre otras, y están asociadas con una mayor mortalidad infantil». «De hecho, su impacto real podría ser mayor que el que señalan nuestras estimaciones, debido a que solo hemos tenido en cuenta sus efectos sobre la mortalidad infantil y el asma, en el caso de las PM10, y de las infecciones de las vías respiratorias bajas, en el caso de las PM2,5», señala el investigador. 

Los datos se han recopilado a partir de bases de datos europeas y se ha analizado la carga ambiental de la enfermedad siguiendo el enfoque de evaluación comparativa de riesgos propuesto por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el proyecto de Carga Global de la Enfermedad (GBD, por sus siglas en inglés). 

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