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Los cigarrillos electrónicos deben llevar alertas sanitarias

Tres años después de que se prohibiera su uso en transportes, colegios y hospitales, se equiparan al tabaco tradicional

Daniel Roldán

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Los ‘e-cigarrillos’ deberán llevar advertencias sanitarias en un 30% de la cara exterior. Foto: efe

Los ‘e-cigarrillos’ deberán llevar advertencias sanitarias en un 30% de la cara exterior. Foto: efe

Los cigarrillos electrónicos deberán llevar advertencias sanitarias en sus empaquetados, como desde hace años llevan los diferentes productos de tabaco tradicional. El Consejo de Ministros aprobó ayer un real decreto para trasponer la normativa europea sobre la materia que entró en vigor el 19 de mayo de 2014. Bruselas, entonces, otorgó dos años de plazo para que los Veintiocho llevaran a sus leyes nacionales este dictamen. Sin embargo, la Comisión Europa dio un aviso a seis estados -entre ellos, España- a finales de 2016 por la lentitud en llevar a cabo esta trasposición. Fuentes ministeriales adujeron entonces que el texto comunitario «no era preciso» en algunos aspectos.

Con este texto, es la segunda vez que se regula el uso de los cigarrillos electrónicos en España, acercando su normativa a la del tabaco tradicional, una petición de los médicos y del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo. Hace tres años, el Congreso aprobaba que estos productos no se pudieran usar en el transporte ni en las cercanías de colegios y hospitales, como el tabaco normal. Ahora, la trasposición se encarga de su continente y su contenido. De esta manera, los ‘e-cigarrillos’ y sus envases deberán llevar advertencias sanitarias en un 30% de la cara exterior y deberá tener seguridad para niños. En cuanto a los líquidos, deben contener como máximo 20 mg/ml de nicotina y los cartuchos desechables o los depósitos recargables podrán ser como máximo de dos mililitros; por otra parte, los envases de líquido para la recarga no podrán contener un volumen  superior a diez mililitros. Asimismo, se establece un mecanismo de seguridad automático en la Unión Europea. 

Si se notifica un  caso de riesgo en al menos tres estados, la Comisión Europea puede prohibir el producto en el resto de los países. Unas medidas, junto a las aprobadas en 2014, que para el sector son demasiado duras. «España regula el cigarrillo electrónico más estrictamente que ningún otro país. Podemos hablar de hiperregulación en toda regla», indica la Asociación Nacional del Cigarrillo Electrónico.

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