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Los juegos más clásicos se adaptan a las nuevas tecnología

Redacció

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Los juegos más clásicos se adaptan a las nuevas tecnología

Los juegos más clásicos se adaptan a las nuevas tecnología

La tecnología ha revolucionado todos los sectores, también el de los tradicionales juegos de mesa, los de los años 80, como el parchís o la oca, pero también otros juegos antiquísimos. Actualmente se puede, incluso, jugar al mahjong online, algo impensable en la antigua cultura oriental.

El mahjong es tan antiguo que sus orígenes se pierden según se pretende ascender en el pasado. Se trata de un juego de estrategia cada vez más practicado en Occidente y que, como otros muchos, ha sido encandilado por internet y la modalidad online, con todas las ventajas que eso conlleva.

Con el pasar del tiempo, las sociedades se transforman atendiendo a las nuevas necesidades que surgen y acompañadas con el progreso. Se habla de esta etapa como la cuarta revolución industrial y el concepto de industria 4.0 comienza a tomar forma y a estar en el centro del debate de las grandes compañías tecnológicas.

La democratización de internet ha traído una nueva forma de entender la vida y de vivirla. Basta con pensar que las enciclopedias por tomos ya se han quedado como un objeto meramente decorativo en las estanterías de muchos salones, siendo casi consideradas como un elemento vintage. Porque ya nadie las lee ni las consulta, ahora es más fácil preguntar por lo que queremos saber en Google y aparecerán miles de referencias entre las que se encuentra Wikipedia, la base de muchos trabajos de los estudiantes.

También la llegada y la consolidación de las redes sociales, como Facebook, Twitterm, Instagram o, el antiguo ya, Tuenti, han generado una nueva forma de comunicarnos. Internet rompe fronteras y hace posible que podamos estar conectados con todos los rincones del mundo a la hora que queramos.

Nuevas formas de comunicación, nuevas formas de consumir y comprar a través de los canales de venta online en los que no tenemos estar sujetos a horarios comerciales y, cómo no, nuevas formas de divertirnos y de jugar.

En este sentido, ya no sólo los videojuegos en línea están causando furor. También los juegos más tradicionales. Si quisiéramos, podríamos jugar una tarde de domingo al parchís sin movernos de casa y sin tener que llamar a tres amigos, porque en la red, siempre habrá alguien dispuesto a jugar. Y no sólo al parchís, sino también al tute, a la brisca, al dominó o al chinchón, algo que si se lo contásemos a nuestros abuelos no lograrían entenderlo. Y hasta se puede jugar al monopoly o al cluedo.

Existen muchas personas que siguen prefiriendo reunirse con amigos, soplar los dados antes de lanzarlos, mover las fichas, contar una y otra vez el dinero, perder turnos, pero en una sociedad en la que vamos todos tan deprisa, contar con la posibilidad de poder jugar online cada vez que se quiera, siempre es una ventaja fascinantemente cómoda, sin necesidad de moverse del sofá y desde cualquier dispositivo móvil con conexión a internet.

Las tecnologías están cambiando todo lo que nos rodea y nos equivocamos si pensamos que lo más importante ya ha llegado; en realidad, todo acaba de empezar.

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