Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Los tarraconenses reclaman establecer más medidas para flexibilizar el horario laboral

Los sindicatos denuncian que la reforma horaria no avanza. La patronal reclama «equilibrio» entre la conciliación y las necesidades empresariales y que no aumenten los gastos de personal

XAVIER FERNÁNDEZ JOSÉ

Whatsapp
Los tarraconenses reclaman establecer más medidas para flexibilizar el horario laboral

Los tarraconenses reclaman establecer más medidas para flexibilizar el horario laboral

«Claro que me gustaría salir antes, pero muchos de mis compañeros y compañeras emplean un par de horas o más para comer ya que se van a casa y viven lejos. Yo como rápido cerca del trabajo o me caliento algo en la misma oficina. Por eso acabo antes, pero me siento mal si salgo más pronto. Me da la sensación de que me miran mal los pocos días que me voy pronto. Me siento en la obligación moral de estar presente en la oficina», relata Teresa, trabajadora del sector servicios.

Sigue Teresa: «Si algún día tengo que salir antes, voy más pronto al trabajo, pero llego medio dormida. El problema es que las series y concursos que me gustan empiezan casi a las once de la noche y acaban a las tantas. Claro, luego duermes poco. No puede ser que los mejores programas los emitan tan tarde. Media Catalunya empieza cada día somnolienta por culpa de la tele».

El caso de Teresa es un ejemplo de que, en pleno siglo XXI y aunque nos situemos geográficamente en Europa, aún adolecemos de malos hábitos hispánicos como largas pausas para comer, reuniones interminables en las que se pierde el tiempo porque no se va al grano, que el presentismo se impone sobre la productividad y que muchas empresas no se fían de qué hacen sus empleados fuera de la oficina y optan por controlarlos con fichajes estrictos.

Aún nos queda lejos el modelo laboral y social europeo, al que sí están ‘apuntados’ países del sur como Portugal e Italia, donde la jornada laboral es intensiva y casi todo el mundo sale del trabajo a las 18 h. Eso sí, la pausa del mediodía es de una hora máximo.

Un reciente sondeo del CEO (Centre d’Estudis d’Opinió) revela que un 99% de tarraconenses responde «de acuerdo» a la pregunta «¿estaría usted de acuerdo o en desacuerdo en implementar medidas para flexibilizar los horarios del trabajo para mejorar la conciliación laboral, personal y familiar?». En el conjunto de Catalunya, el porcentaje es del 97%.

Obvio. Nadie se opondría a mejorar su conciliación. Otra cosa es que el deseo se haga realidad. En 2017, 110 entidades firmaron en el Palau de la Generalitat el Pacte per la Reforma Horària, que establecía 88 medidas para impulsar el cambio de horario en todos los sectores: desde la educación a los medios de comunicación, pasando por el comercio, los servicios públicos, la movilidad o el ocio.

"No tienen sentido unos horarios comerciales ilógicos. Deben adaptarse al modelo europeo"

Dos años después, la reforma horaria apenas avanza. El secretario general de UGT en Tarragona, Joan Llort, lamenta que «cuesta mucho cambiar la mentalidad. Hay unos acuerdos del año 2016 entre sindicatos y patronal para impulsar una reforma horaria. Estamos en 2019 y no se visibilizan. Hay que compactar y redistribuir la jornada laboral, gestionar bien la polivalencia, incentivar el teletrabajo... Hay que regular, a través de la negociación colectiva, las bolsas horarias. O compensar las horas extras con días libres».

Llort también defiende compactar los horarios comerciales ya que los trabajadores del sector también tienen derecho a conciliar su vida laboral y profesional.

Su homólogo de Comisiones Obreras, Vicente Moya, admite «alguna clase de avance en la racionalización de horarios en las empresas. Hay ejemplos positivos en Tarragona, sobre todo en el sector de la industria. Se ha logrado gracias a la negociación colectiva». Sin embargo, Moya alerta, como Llort, que «esta tendencia positiva no se extiende al comercio. No tienen sentido unos horarios comerciales fuera de esa lógica. No tenemos la oportunidad de negociar en qué condiciones se abre los domingos y festivos. Los horarios comerciales deben adaptarse al modelo europeo».

«Hay tiempo de sobra para comprar a la salida del trabajo entre las seis de la tarde y las nueve de la noche. La apertura en domingo y festivos no es necesaria. Si se tiene que abrir, no se puede imponer a los trabajadores que trabajen ese día cuando su contrato no establece esa posibilidad», dice.

Empresas más productivas

Itziar Ruedas, responsable de Políticas de Igualtat de PIMEC, la patronal catalana de la pequeña y mediana empresa, explica que «valoramos positivamente todas aquellas medidas que faciliten la racionalización de los horarios laborales porque es el modelo hacia donde tenemos que caminar».

Ruedas advierte que «hay que buscar un equilibrio con las necesidades de las empresas y que no comporte un gasto adicional, por ejemplo, al duplicar turnos. Hay que tener en cuenta la idiosincrasia de cada sector y empresa». La representante de la patronal concluye con un mensaje positivo: «Las empresas que tienen una mayor flexibilidad horaria nos explican que son más productivas y que el absentismo disminuye».

Temas

Comentarios

Lea También