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Los tres consellers de Unió dejan el Govern de la Generalitat

CDC y UDC ultiman el final de una relación de 37 años, pero la ruptura de momento no es total porque Unió garantiza la estabilidad parlamentaria y evita disolver la coalición
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Ramon Espadaler y Joana Ortega llegan a la sede de UDC. Foto: EFE

Ramon Espadaler y Joana Ortega llegan a la sede de UDC. Foto: EFE

La voladura será controlada. La ruptura en CiU se da por hecha, pero ninguno de los dos socios quiere aparecer ante la opinión pública como el responsable último de la fractura. El Comitè de Govern de Unió Democràtica de Catalunya, reunido de urgencia, anunció ayer la salida del Ejecutivo de Mas de los tres consejeros de la formación democristiana: Joana Ortega (Vicepresidencia), Ramón Espadaler (Interior) y Josep María Pelegrí (Agricultura). Fue la respuesta contundente de la dirección de UDC al ultimátum lanzado por Convergència el lunes para que acepte antes del viernes la hoja de ruta independentista que Mas ha pactado con Esquerra, la ANC y Omnium, y que prevé la proclamación del Estado catalán en 18 meses. «Damos un paso atrás, pero no queremos romper», afirmó el número dos de Unió, Ramón Espadaler. «No se trata de una ruptura, queremos garantizar la estabilidad del Gobierno catalán», señaló.

La salida del Ejecutivo, en el caso de Ortega, deja la política en activo, supone la primera gran consecuencia del cisma que hay en CiU. La alianza entre Convergència y Unió ha durado 37 años, en los que ha abanderado el nacionalismo moderado en Catalunya.

La lista del President

Unió, no obstante, marca distancias, pero no rompe del todo, pues la fractura no tiene aún consecuencias en los grupos parlamentarios del Congreso, de la Cámara catalana, ni tampoco en los ayuntamientos. En parte, para descargar toda la presión de la fractura sobre Artur Mas y forzarle a ceder en su posición inquebrantable a favor de la secesión.

El presidente de la Generalitat anunciará el sábado el formato de candidatura con el que quiere presentarse a las elecciones del 27-S. Lo que ha trascendido es que pretende liderar una lista, sin siglas, que englobe a independentistas de distintas sensibilidades, desde convergentes, personalidades de la sociedad civil, dirigentes de la órbita de la izquierda o independientes. También cuenta con la mitad de los dirigentes de Unió, los que han abrazado el independentismo, han desafiado a la dirección democristiana hasta hacer inviable la coexistencia y que representan a poco menos de la mitad del partido.

Los críticos de Unió van tan por libre, que negocian por su cuenta su adhesión a la lista de Mas y entre otras cosas no respetarán la dirección democristiana de salir del gabinete de Mas. Por ejemplo, el líder del sector indedependentista de Unió es secretario de Universidades y no tiene previsto renunciar a su cargo. «No dimitiré del Ejecutivo para presionar al presidente Mas para que renuncie a la independencia», expresó Antoni Castellà.

Los que se quedan fuera de la lista del presidente de la Generalitat son los dirigentes oficialista de la cúpula de Unió. Espadaler dijo que en la reunión no tomaron ninguna decisión sobre la candidatura a las elecciones. «Cuando conozcamos la lista de Mas ya decidiremos», afirmó. «No estamos en contra del sí a la independencia, pero hemos llegado a la conclusión de que tenemos que ser capaces de ampliar el proceso e incorporar otras sensibilidades», afirmó.

Ganar tiempo

Fue una respuesta para ganar tiempo porque al mismo tiempo dio a entender que en las conversaciones entre Unió y Convergència no ha habido ningún avance y que la posición de cada uno sigue donde estaba. CDC exige un apoyo explícito a la independencia y a la agenda de Mas y Junqueras, mientras que la intención de Unió de introducir matices que ralenticen y moderen la hoja de ruta no han sido tenidos en cuenta por los convergentes. «Hay discrepancias de fondo», según Espadaler, y también «formales».

El ultimátum lanzado por Convergència, calificado por la dirección democristiana como un hecho «grave», sentó como un rayo en Unió. Los críticos creen, por su parte, que el órgano del partido donde Unió debe decidir si se presenta por separado a Convergència es un congreso extraordinario, aunque Espadaler dejó caer que el consejo nacional de este sábado puede ser decisivo.

La papeleta para la formación democristiana, fundada en 1931, es complicada porque tras 80 años de historia afronta la posibilidad de presentarse en solitario. Y a día de hoy, es toda una incógnita cuál sería su resultado electoral. Ahora tiene 15 de los 50 diputados de CiU en la Cámara catalana.

Existe ya una marca registrada para el 27-S, Construïm, auspiciada por sectores próximos a Josep Antoni Duran Lleida. Pero el espacio de centroderecha no independentista es casi coto cerrado para Ciudadanos y el centroderecha soberanista, pero no secesionista podría quedarse fuera de juego.

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