Luces y Sombras en la pandemia de Covid-19

Por su forma de actuar en esta pandemia y de forma sencilla, se pueden distinguir tres grupos de países. Muchos adoptaron medidas muy similares a las de China, otros no tomaron prácticamente medida alguna (por lo menos al principio) y unos pocos, en fin, no siguieron ni uno ni otro proceder

Pedro Mestres Ventura

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Gráfico que otorga una visión panorámica de la pandemia en España.   FOTO: dt

Gráfico que otorga una visión panorámica de la pandemia en España. FOTO: dt

La infección por el virus SARS-CoV-2, conocida como COVID-19, se inició en la ciudad de Wuhan, en China, extendiéndose rápidamente por una región en la que viven mas de 56 millones de habitantes. Las autoridades chinas adoptaron, como medida para frenar la propagación del virus, un confinamiento rigurosísimo, siendo esta estrategia, con normas a escala individual, la que siguieron muchos otros países a los que el virus afectó unas semanas mas tarde.

Por su forma de actuar en esta pandemia y de forma sencilla, se pueden distinguir tres grupos de países. Muchos adoptaron medidas muy similares a las de China, otros no tomaron prácticamente medida alguna (por lo menos al principio) y unos pocos, en fin, no siguieron ni uno ni otro proceder.  

En Corea del Sur, Francia, Italia y Alemania los primeros casos confirmados se detectaron entre el 27 de enero y 1 de febrero. Corea del Sur fue capaz de controlar la situación seis semanas después. También Alemania mantuvo desde un principio contagios y fallecimientos en tasas muy bajas. Estos dos países, más que centrarse en el confinamiento, lo que hicieron fue practicar test de diagnóstico en masa, el seguimiento de los contactos entre personas (desde 16 de junio, Corona-Warn-APP, sistema de alerta para móviles inteligentes), mantenimiento de distanciamiento físico (no decir social) y confinamientos focalizados. 

En cambio, en Francia e Italia las cifras de la enfermedad se incrementaron con rapidez y en grado alarmante. En estos dos países se practicó un ‘lockdown’ (bloqueo, confinamiento) muy severo, sin tener en cuenta efectos colaterales. Según Jean-Paul Moatti, presidente del Consejo de Administración del Instituto de Investigación para el Desarrollo, en un artículo reciente aparecido en The Lancet, nos dice que Francia no disponía de los medios para aplicar medidas como había hecho Cora del Sur, es decir, no se podían hacer test en cantidad suficiente, ni tampoco las disponibilidades sanitarias en hospitales etc., eran suficientes para atender el aluvión de pacientes, sin poder ofrecer a los empleados de dichas instituciones sanitarias y a los grupos vulnerables la protección personal necesaria. Incluso se llegó a decir que los test no eran necesarios mientras la epidemia no se hubiese generalizado. Esta política se modificó el 28 de marzo, cuando se decidió cambiar de política (The Lancet. Vol. 5, 7 abril 2020).

Italia fue el primer país en el mundo que aplicó a todo el país un lockdown/curfew (bloqueo y cuarentena). Estas medidas también se aplicaron en otros países, con el objetivo principal de evitar el colapso de los sistemas sanitarios, pues desde un principio la preocupación en este sentido fue muy grande. Hay que decir que prácticamente todas estas instituciones, como son hospitales, se encontraban en un estado resultante de la gestión de la mismas durante los últimos años.

Por ejemplo, la Lombardía (Italia), una región altamente afectada, ha sido durante mucho tiempo una región donde sin reservas se ha experimentado privatizando los servicios sanitarios y donde los servicios de la sanidad pública han sido casi eliminados (Bagnato, 2020; https://www.e-flux.com/architecture/at-the-border/329404/staying-at-home/). La falta de médicos generales, la falta de financiación y la falta de énfasis a la atención médica han sido la causa de la gran presión a la que se han visto sometidos los hospitales de esa región, sobre todo en los centros urbanos más poblados, que nunca tuvieron los medios suficientes para hacer frente a la súbita elevada demanda. 

En los últimos años, las quejas de médicos y trabajadores de la salud de los hospitales europeos han sido muy sonoras en contra de los recortes que han practicado los gobiernos en la financiación de la sanidad pública, reducción del número de camas de todo tipo y la grave falta de personal médico, los recortes salariales, lo que, junto a lo dicho, ha llevado a un trabajo desesperado y desesperante del personal sanitario (Chrisafis 2019; https://www.theguardian.com/world/2019/jun/11/french-medics-health-servicecollapse-doctors-nurses-protest-outside-french-health-ministry-strikes). 

No solo en Italia, también en España y Francia la sanidad pública estaba ya en una situación límite antes de que llegase el virus. Sin embargo, hay que insistir y no cesar de elogiar con generosidad y respeto la conducta mostrada por el personal sanitario, médicos y enfermeras, etc., en esta pandemia, naturalmente pensando aquí especialmente en nuestros sanitarios en España. El personal sanitario ha trabajado en condiciones donde la protección personal ha estado y está todavía plagada de déficits, lo que sido la causa de muchas muertes entre ellos.

¡Muy lamentable!
Los desaguisados en sanidad que una política neoliberal puede traer consigo son graves y conduce a que las estructuras no puedan estar preparadas, como en nuestro caso, para hacer frente a una pandemia. No sorprende que estos desaguisados se observen en ningún otro lugar con tanta claridad como en los Estados Unidos de América. Periódicos estadounidenses informan de que los hospitales de todo el país aplazaron servicios médicos regulares para conseguir espacio, equipo y personal disponible para hacer frente a la pandemia. Las cifras de contagios, fallecimientos, etc. son otra imagen de lo mismo. Y este tipo de problemas los tenemos también aquí, en nuestro país, un tema tratado recientemente en las páginas de este diario por el Prof. Mayayo (Diari de Tarragona, 29.06.2020).

Lo que acabamos de comentar subraya la gran fragilidad en los servicios sanitarios públicos, que viven en una continua pesadilla financiera. Se trata de daños estructurales que nunca va a compensar la medicina privada, la cual, por definición, tiene objetivos bien distintos a los de la sanidad pública. 

Es realmente una ironía que organizaciones como la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) en años recientes, haya criticado, incluso censurado, el sistema sanitario alemán, calificándolo de sobredimensionado y atribuyéndole incapacidad para «racionalizar el uso de las capacidades hospitalarias» (OCDE, 2013). Es de desear que la OCDE se haya enterado de cómo ha dado respuesta la sanidad alemana, en comparación a otras, al desafío de Covid-19.

En otro orden de cosas, sería oportuno comentar brevemente la singularidad sin precedentes de las medidas adoptadas, sobre todo en relación con el lockdown/curfew (confinamiento/cuarentena). Es comprensible que de buenas primeras se haya puesto por delante la salud de los humanos. Sin embargo, sorprende mucho que no se hayan discuto o sospesado los efectos de esta manera de actuar sobre la economía de los países, efectos que de rebote afligen en gran medida a los humanos. Ha sido una manera de proceder aceptada sin rechistar (Caduff, 2020; https://www.academia.edu/42829792/What_Went_Wrong_Corona_and_the_World_after_the_Full_Stop). 

Es importante notar que el lockdown no es en sí una medida igualitaria (UNICEF, 19 junio 2020). Los más beneficiados de la sociedad se ven afectados de forma muy distinta que aquellos menos afortunados. Se ha de tener en cuenta que mientras la economía a los primeros significa hablar de beneficios, para los segundos es una absoluta necesidad para poder sobrevivir. Basta con considerar la situación del obrero que necesita del salario diario para mínimamente poder sobrevivir. No se trata de polemizar, pero sí de que los responsables de turno tengan muy en cuenta lo que desgraciadamente está sucediendo. 

Recomendaciones para la Gripe Española en Sabadell. FOTO: dt

En el grafico adjunto, se dan con algunos hitos de la pandemia en España en una visión panorámica. (ver gráfico en la página anterior).
Las medidas de confinamiento afortunadamente han surtido efecto, con lo que, tras unas semanas de incremento continuo de las cifras de afectados y fallecidos, la curva inició su aplanamiento para luego decrecer ostensiblemente. Junto a las medidas colectivas, han jugado y juegan un papel fundamental aquellas orientadas a individuos y pequeños grupos de personas. En ese sentido se ha aprendido mucho de pandemias anteriores, como la mal llamada Gripe Española de 1918. Si el lector mira las recomendaciones actuales, son muy similares a las que se hicieron en 1918 en países de todo el mundo. 

La imagen que ilustra esta página muestra las recomendaciones generales dictadas en la ciudad de Sabadell. También se puede encontrar una imagen de Nueva Zelanda incluso con indicaciones para confeccionar uno mismo su mascarilla, lo que muestra lo universal de aquella pandemia (https://www.academia.edu/43507496/El_coronavirus_segueix_entre_nosaltres_no_baixem_encara_la_guardia).
 Es evidente que las normas actuales apenas se diferencian de aquellas. 

Y hay otro paralelo más: en 1918 no había ningún tratamiento específico contra el virus causante; hoy, tampoco. La creación de una vacuna realmente efectiva requiere mucho tiempo. Actualmente se pueden aislar los componentes del virus y seleccionar aquel con el que se pueda preparar la vacuna a la que las personas den la respuesta inmunológica más importante y eficaz. Esta ultima frase ya nos da a entender las dificultades con las que están tropezando los científicos ocupados en la elaboración de una vacuna. 

La Universidad de Oxford está desarrollando una vacuna que presumiblemente estará lista para su suministro a finales de 2020. La empresa farmacéutica AstraZeneca (UK) será la encargada de su producción industrial y suministro, habiéndose realizado ya un compromiso con Francia, Italia, Alemania y Holanda para servir unos 400 millones de dosis en cuanto esté disponible. Otra empresa que está desarrollando una vacuna contra la Covid-19 es CureVac (empresa alemana respaldada por el Gobierno alemán y por la fundación Bill & Melinda Gates), que utiliza mRNA del virus para elaborar la vacuna y que recientemente se ha asociado con Tesla Inc. para que esta empresa americana, con filial en Alemania, produzca la molécula de vacuna utilizando para ello impresoras 3D, lo que aceleraría considerablemente la producción y el satisfacer las necesidades. 

El enfoque científico de CureVac de Tubingen (Alemania) es realmente muy original y promete éxito. Seguramente por ello el señor Trump ya en el mes de marzo pasado intento atraer a la Curevac, llevársela a Estados Unidos y que allí solo produjese vacuna para aquel país. ¿Dónde queda la solidaridad y la honestidad entre países? El gobierno alemán reaccionó con rapidez y el 15 de marzo podíamos leer en el Süddeutsche Zeitung la tranquilizadora noticia que tamaña acción había sido definitivamente bloqueada y el señor Trump no se salió con la suya. 

Otros medicamentos ya conocidos han sido ensayados de manera más o menos sistemática, no habiendo dado resultados curativos del Covid-19, pero sí efectos parciales como es el caso de Remdesivir, que parece acortar el curso de la enfermedad unos 3-4 días. Esta noticia se basa en estudios con un contingente de casos más bien reducido y con discrepancias notables entre resultados obtenidos en los Estados Unidos y por ejemplo en el Reino Unido, en los que se observan discrepancias notables. A pesar de ello, hace pocos días la Comisión Europea ha autorizado el uso clínico de Remdesivir, habiéndolo hecho también pocos días antes la FAD americana. 

En torno a las medidas terapéuticas farmaceuticas existe una especie de ‘info-demia’ que lamentablemente se basa muchas veces en rumores o informaciones no validadas por grupos científicos independientes, se entiende por grupos que verifiquen lo que ha hecho en primero y lo confirmen. Esperemos a ver cómo se desarrollan los casos tratados con este antiviral, ya que no hace mucho tiempo vivimos algo parecido con la hidroxicloroquina, fármaco que ha tenido que ser retirado de las pautas de tratamiento de Covid-19.

Ya antes se ha mencionado que, en algunos países, por lo menos al principio, no se tomó medida alguna o al menos se estuvo incluso en contra del lockdown. La experiencia ha demostrado que en estos países la evolución de la pandemia ha sido mucho más negativa, por no decir catastrófica, con cifras muy elevadas tanto de infectados como de fallecidos, etc. A este respecto, desearía mencionar un estudio publicado por la revista Nature (Hsiang et al., https://doi.org/10.1038/s41586-020-2404-8) en el que se aplicaron métodos econométricos, comúnmente utilizados para medir el efecto de políticas sobre el crecimiento económico, para evaluar empíricamente el efecto que las políticas anti-contaminación han tenido en la tasa de crecimiento de las infecciones. El resultado es que las pérdidas humanas, gracias a la aplicación de medidas epidemiológicas de contención, han sido notablemente inferiores, viéndose así justificada su aplicación. 

Estudios epidemiológicos indican que el Codiv-19 afecta más a las personas mayores que a los jóvenes o los niños. En Italia se ha visto que la afectación es mayor en el género masculino que en el femenino. Sin embargo, en Alemania, por ejemplo, el grupo de 70 años de edad estas diferencias son muy marcadas, pero mucho menos, casi inexistentes, en los mayores de 85-90 años de edad (https://www.statista.com/statistics/1105512/coronavirus-covid-19-deaths-by-gender-germany/).  

Por ultimo, no parece que haya ninguna relación con la raza, sino que lo que marca diferencias son las condiciones de vida que rodean al individuo; a peor ambiente de hogar y de trabajo, mayor gravedad de la infección por Covid-19.

Richard Horton, director de la revista The Lancet, a la vista del estado en que se encuentran muchos de los servicios sanitarios, no solo en el Reino Unido, sino también en otros países, hace un llamamiento a pensar en una estrategia para los servicios sanitarios en la post-pandemia, preguntándose a ver quién es el primero (políticos o quien sea) que esta dispuesto a enfrentarse a este reto (The Lancet, vol. 395, 18 de abril de 2020).  

Para terminar, una recomendación: el virus sigue entre nosotros y el que no se produzcan nuevas olas de infección depende en gran manera de nuestro comportamiento individual, el cual si no es el correcto, puede llegar a socavar la eficacia de macromedidas dictadas por la administración (https://www.academia.edu/43507496/El_coronavirus_segueix_entre_nosaltres_no_baixem_encara_la_guardia). 

Y no quisiera terminar sin una recomendación más: Si les posible vean la película Contagio (titulo original Contagion, 2011). El argumento es sorprendente porque muestra cómo enfrentarse a una situación de epidemia grave como la actual, lo que indudablemente indica que «muchos ya sabían que podía venir y lo que se necesitaba en tal caso». De lo contrario no se hubiese podido escribir el guion de la película ya ¡hace una década! El final de la película no es feliz, pero lleva a pensar que, en efecto, existían conocimientos suficientes para poder estar mejor preparados frente a tan luctuoso acontecimiento.

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