Medir temperatura, agua y cultivos, claves contra la desertificación

Más del 80 % de las pérdidas económicas causadas por la sequía recaen en la agricultura

EFE

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Según la FAO, cada año se pierden en el mundo 24.000 millones de toneladas de suelo y degradación de las tierras secas. FOTO: Getty Images

Según la FAO, cada año se pierden en el mundo 24.000 millones de toneladas de suelo y degradación de las tierras secas. FOTO: Getty Images

Para evitar la sequía no basta con esperar a ver cómo crecen los cultivos, sino que hace falta medir también los cambios de temperatura y agua, explicaron expertos por el Día mundial de lucha contra la Desertificación. «Si evalúas las anomalías de temperatura de la superficie terrestre, puedes adelantarte hasta dos semanas antes de que veas cómo sufren los cultivos, cuando ya será demasiado tarde», afirma Wim Bastiaanssen, profesor del Instituto Unesco-IHE para la Educación relativa al Agua, en la sede de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma. 

Más del 80% de las pérdidas económicas causadas por la sequía recaen en la agricultura, según datos de la ONU, que calcula que cada año se pierden en el mundo 24.000 millones de toneladas de suelo y la degradación de las tierras secas reduce en un 8% el producto interior bruto de los países en desarrollo. Estas son algunas de las acciones que buscan evitar los efectos adversos de la falta de agua. 

Satélites contra el hambre
La Agencia Espacial Europea, con 26 satélites en órbita, está colaborando con Mali para observar desde el espacio la evolución de los cultivos para sus estadísticas sobre inseguridad alimentaria. Así se puede conocer la productividad agrícola y el grado de preparación de los agricultores, de interés para las microfinanzas y los seguros, apuntó el ingeniero de la ESA Benjamin Koetz. Añadió que estudiar la humedad del suelo en África entre 2011 y 2016 ha permitido detectar fallos en los cultivos, datos que sirven para anticiparse a las hambrunas.

Cultivos adaptados
En 2015 y 2016, como consecuencia del fenómeno de El Niño, una grave sequía afectó al Sudeste Asiático, si bien Tailandia pudo afrontarla mejor que otros países al estar más preparada por sus políticas de ahorro de agua y diversificación de cultivos, con más productos de alto valor como frutas y menos arroz inundado, según Bastiaanssen.

El especialista instó a ayudar a los agricultores a usar tecnologías como los sensores de humedad para saber qué zonas regar o cuánta agua emplear. Para el profesor de la Universidad Estatal de Pensilvania  David Hughes, los productores deberían tener acceso a información gratuita mediante aplicaciones móviles para que realmente puedan adaptarse. La FAO tiene una base de datos de acceso libre que aprovecha las imágenes de satélites en tiempo casi real para supervisar la productividad del agua en África y Oriente Medio.

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