Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Miedo en el Metro de Madrid ante unos actos vandálicos cada vez más frecuentes

Hay "miedo" entre los trabajadores ante unos actos vandálicos protagonizados por grupos de hasta 50 personas y que le cuestan a la empresa un millón de euros al año

EFE

Whatsapp
FOTO: EFE

FOTO: EFE

Las pintadas de grafitis sobre trenes de Metro de Madrid no son nuevas pero en las últimas semanas se han hecho cada vez más frecuentes, según denuncian varios sindicatos del suburbano, que aseguran que hay "miedo" entre los trabajadores ante unos actos vandálicos protagonizados por grupos de hasta 50 personas y que le cuestan a la empresa un millón de euros al año. "Es un tema muy frecuente", asegura en declaraciones a Efe un exmaquinista del suburbano madrileño.

En su caso, sufrió una agresión hace alrededor de siete años en la línea 9, cuando un grupo de jóvenes con pasamontañas y esprays de pintura después de que una persona compinchada con ellos activara el tirador de emergencias en uno de los vagones. "Fui a llamar al puesto central para dar parte y me llegaron a amenazar con palos y bates de béisbol, así que me paré y no llamé", cuenta. Este empleado, que ahora trabaja como técnico en Metro de Madrid, estuvo durante un tiempo "nervioso" pensando que esta escena podría volver a producirse.

En la actualidad, varios maquinistas sienten "miedo" por unos actos vandálicos que cada vez son más frecuentes y están protagonizados por un mayor número de personas, según coinciden representantes de varios sindicatos. "No es habitual que haya ataques tan seguidos ni tan numerosos", sostiene el portavoz del Sindicato del Colectivo de Maquinistas de Metro, Juan Antonio Ortiz.

Hasta ahora, dice, los grupos eran de "como mucho diez personas", pero el pasado día 2 hubo un ataque protagonizado por cerca de 50 grafiteros en la estación de Las Rosas donde dos policías tuvieron que ser atendidos por intoxicación tras ser rociados con esprays. Por el momento, la Policía sólo ha detenido por este hecho a una persona, un paquistaní de 20 años al que se le imputan delitos de daños, desórdenes, atentados y lesiones.

En menos de una semana, del 31 de octubre al 4 de noviembre, Metro de Madrid ha contabilizado 1.322 metros cuadrados de trenes pintados con grafitis en ocho zonas de la red, incluyendo este suceso. En concreto, la noche del 31 de octubre un grupo de alrededor de quince personas obligó al maquinista de un tren que estaba en circulación a parar entre dos estaciones de Metrosur.

Parte de los agresores llegaron a meterse en la cabina del conductor, que fue atendido en un hospital tras sufrir una crisis de ansiedad. Por otro lado, este jueves por la tarde otro grupo pintó unos 15 metros de un tren en la estación de Argüelles, han explicado desde los sindicatos. Este caso, como suele ocurrir, no se denunció a la Policía, según han indicado a Efe fuentes policiales.

"Debería haber un sistema para impedir la entrada en la cabina, es fácil hacerse con la llave en algunos sitios", dice el secretario general de UGT en Metro de Madrid, Teodoro Piñuelas, quien manifiesta su preocupación por el "recrudecimiento" de estos actos vandálicos. El secretario general de CCOO, Juan Carlos de la Cruz, advierte del "peligro" que este tipo de acciones tienen para los trabajadores y los usuarios del suburbano, ya que hay grafiteros "bastante agresivos".

Algunos de ellos se retan en las redes sociales para pintar trenes con recompensa incluida, como en el caso del primer modelo de Metro madrileño expuesto en la estación de Chamartín. El jefe superior de Policía de Madrid, José Manuel Martí, comentó recientemente en un acto que los grafiteros "han existido siempre" y aclaró que "era actividad pseudodelictiva con poca penalidad" pero ahora, en cambio, alertó de que "han traspasado esos límites".

Desde Metro de Madrid coinciden en que en los últimos días "ha aumentado notablemente el número de ataques" así como el de autores y la "virulencia". Durante 2017 se consumaron 852 grafitis y 212 pintadas y se frustraron 1.174 intentos "gracias a la acción de seguridad y del personal de Metro", según datos facilitados a Efe por la empresa, que gasta un millón de euros al año en su limpieza. Los sindicatos han pedido un incremento en la seguridad del suburbano y consideran pertinente la presencia de agentes uniformados para evitar este tipo de situaciones.

Desde la compañía han recalcado que en el último contrato de seguridad de la red, en vigor desde principios de año, las horas de vigilancia han aumentado un 20 %, lo que se traduce en un incremento de efectivos, pero reconocen a Efe que "todos los vigilantes son pocos". Por eso, han pedido que la Delegación del Gobierno colabore para acabar con "un problema de seguridad ciudadana". El delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Uribes, mantendrá una reunión el próximo miércoles con la consejera de Transportes, Rosalía Gonzalo, donde ha avanzado que defenderá que las competencias en el ámbito de Metro son de la Comunidad. Además, ha instado a presentar denuncias por daños graves como consecuencia de las pintadas de los grafiteros porque esto "permite trabajar mejor a la Policía".

En Barcelona este tipo de actos vandálicos también ha ido a más en cuanto a la frecuencia, el número participantes y la violencia. Así, el pasado 4 de noviembre un grupo de 34 grafiteros paró un tren de la línea 4 y agredió a varios pasajeros, entre ellos una mujer embarazada.

Temas

Comentarios

Lea También