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¿Qué pasa con el 5G?

Veinte veces más rápido, mil veces con más capacidad de transferencia de datos y 30 veces más preciso que el 4G, este estándar de transmisión estará listo en 2019, para su puesta en marcha en 2020. Coches autónomos y fábricas 4.0 lo esperan para despegar

Rafael Servent

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Un robot industrial de Nokia operado con tecnología 5G. Foto: RS

Un robot industrial de Nokia operado con tecnología 5G. Foto: RS

El 5G aquí, el 5G allí. Con la Inteligencia Artificial, la tecnología 5G ha sido quizás la que más expectativas ha arrancado en esta edición del Mobile World Congress, que hoy cierra sus puertas en Barcelona. ¿De qué va la cosa? En Ericsson, la multinacional sueca de soluciones de telecomunicaciones, llevan toda la semana hablando de ello. En breve: hasta veinte veces más rápido que el 4G (de 1Gbps a 20 Gbps) y un volumen de datos móviles mil veces superior.

Eso cuenta la gente de Ericsson. Hubiesen podido apuntarse a la estrategia de marketing de Nokia (que ha conseguido la foto del Mobile con su reedición del Nokia 3310), relanzando en su caso algún viejo Ericsson con tapa en el teclado, pero han preferido debatir sobre estándares y regulaciones. Más aburrido, sí. Pero (presumiblemente) más trascendental.

¿Para qué tanta velocidad y tantos datos? Cuatro son las áreas principales en las que el 5G debería cambiarlo todo. La primera está en los contenidos. Vídeos en todas partes, en cualquier momento. La segunda es la digitalización de las industrias y los servicios. La Internet de las Cosas (IoT, en sus siglas en inglés) que nos lleva a la Cuarta Revolución Industrial o Industria 4.0.

Tercera: sensorización de redes. Ninguna línea de conducción de energía, de agua o de alumbrado será ya igual. Philips lo tiene claro, y está trabajando desde hace tiempo en soluciones tecnológicas de redes inteligentes (con la iluminación LED en el centro, en consonancia con una empresa que se ha dedicado toda la vida a las bombillas) que no sólo nos proporciona datos en tiempo real sobre el estado de cada una de esas luces LED y el cableado, sino que es capaz de detectar y analizar la gente y los vehículos que pasan por debajo, e incluso saber cuándo hay que reponer un determinado producto en el lineal de un supermercado. Nos lo dirán las luces del súper, sí.

Cuarta y última consecuencia de la irrupción de la tecnología 5G: Transporte inteligente. El coche conectado, paso previo para el coche autónomo. El tercer gran tema que ha centrado este Mobile World Congress, y que ha supuesto un buen embotellamiento de berlinas y concept cars en los stands.

¿Para cuándo todo esto? En 2019 deberíamos tener el estándar, para empezar a implantar el 5G en 2020. Entre medio, un montón de grises. El más destacado, la tecnología Narrow Band. Ahí está metida de lleno la gente de Nokia. Que sí, que ha presentado su 3310 low cost para nostálgicos (Enrique Dans, uno de los referentes dese hace mucho tiempo en esto de la revolución digital, presume medio en broma que “para hipsters y narcotraficantes”), pero a lo que va Nokia desde que el iPhone le puso del revés el negocio es a lo mismo en lo que está Ericsson: a soluciones de telecomunicaciones.

Narrow Band

El miércoles, Rajeev Suri, CEO de Nokia, llenaba el auditorio principal del Mobile World Congress con una exhibición de conducción remota de vehículos y de manejo de brazos robóticos mediante tecnología 5G. Destacaba tres cosas en su conferencia: Hiperescala, hipermovilidad, hiperlocal. De las dos primeras hablan las cifras de volumen de datos y velocidad de transferencia. Es decir, mil veces más y veinte veces más. La tercera dimensión, la hiperlocal, tiene también sus cifras. Un retraso de 30 metros por segundo en baja latencia para el 4G frente a menos de un metro por segundo para el 5G. Es decir, 30 veces más preciso.

Así las cosas, no es extraño que Suri afirme que “en la fábrica del futuro, los humanos asistirán a los robots”. Pero por impresionantes que sean las cifras del 5G, no todos los dispositivos sensorizados y conectados (la Internet de las Cosas, sí) van a necesitar esa barbaridad de datos. De hecho, van a consumir muchísimo menos. Por eso la tecnología Narrow Band (de banda estrecha) va a ser la tendencia en transferencia de datos que caminará en paralelo del despliegue del 5G.

De nuevo estamos en plena estandarización, pero los primeros dispositivos conectados de la Internet de las Cosas (IoT) llegaron ya al mercado el pasado verano. ¿Y Nokia? Pues está metida en algunos de los proyectos más avanzados que hay a día de hoy en el mundo. En Corea del Sur, Korea Telecom tendrá lista y en pleno funcionamiento una nueva red de banda estrecha que dará cobertura a todo el país. Será el momento de conectarlo todo. Y ‘todo’ significa todo.

En Barcelona han exhibido estos días un prototipo de chaqueta de montañero (a punto de salir al mercado, a la espera sólo de darle al botón de ‘on’ en esa nueva red de banda estrecha) sensorizada, que monitoriza las constantes vitales del usuario y que manda una señal de rescate (mediante tecnología Narrow Band) cuando los parámetros llegan a niveles de alerta. La batería dura siete años, porque esta tecnología reduce el coste energético (se transmiten muy poquitos datos, sólo los necesarios) y aumenta la señal. ¿Quién acompaña a Korea Telecom en este proyecto? Un fabricante que se llama Kolon Industries… y Nokia.

Atención a las viejas glorias de los teléfonos móviles. Sus tiempos pasados no volverán (tampoco con el 3310 ni con el resto de smartphones con Android), pero se avecina un futuro en el que quizás tengan algo que decir en conceptos como 5G o Narrow Band.

 

 

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