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Sánchez pone rumbo a la Moncloa sin restañar las heridas en su partido

El secretario general del PSOE se erige en esperanza del 15M y tiende la mano a las fuerzas del cambio para descabalgar a Rajoy
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Pedro Sánchez, ayer en el acto de clausura del Congreso Federal del partido, celebrado en Madrid. Foto: EFE

Pedro Sánchez, ayer en el acto de clausura del Congreso Federal del partido, celebrado en Madrid. Foto: EFE

Lo que ocurra en el PSOE será ahora responsabilidad casi exclusiva de Pedro Sánchez. Nunca un secretario general había tenido tanto poder, ni margen de maniobra para diseñar un equipo de dirección a su antojo o para marcar el rumbo del partido. Él ha decidido ejercerlo sin concesiones a quienes dejaron claro, ya en 2016, que no lo querían como líder. Su único gesto de integración ha sido la incorporación de Patxi López, el rival secundario de las primarias, como secretario de política territorial. Y eso explica, en buena medida, que la ejecutiva salida del 39º Congreso Federal socialista, celebrado este fin de semana en Madrid, haya sido la de menor respaldo de la historia reciente: un 70,5 %. Son 20 puntos más de lo que obtuvo su candidatura gracias al voto directo de las bases el 21 de mayo, pero 16 menos de los que cosechó la dirección de 2014, cuando colocó a casi todos los barones que lo habían ayudado a ser algo más que un simple diputado con aspiraciones y aún tenía el apoyo interesado de la entonces poderosa Susana Díaz

‘Olvidamos lo que éramos’

«Hoy el reloj del PSOE y el reloj de España marcan la misma hora; hemos puesto rumbo a la Moncloa», dijo el restituido secretario general sobre el escenario montado para su coronación, ante unos 8.000 militantes. «Olvidamos lo que éramos y vosotros os levantásteis para recordárnoslo», clamó. «¡Aquí está el PSOE!», añadió el resurgido líder.

«El cambio depende de tres fuerzas políticas; si continúan los vetos, el PSOE hablará claro y dirá a los votantes progresistas que en las próximas elecciones apoyen mayoritariamente al único partido que lo puede garantizar, que es el PSOE», recalcó.

Tras comprometerse a «trabajar sin descanso» para conseguir esa mayoría transversal que él siempre ha defendido, Sánchez se mostró «dispuesto a hablar» con Podemos y Ciudadanos, «respetando la autonomía de cada partido», y anunció que va a impulsar «un espacio de coordinación» parlamentaria con ellos dirigido a desmantelar las leyes del PP. 

Impulsará un espacio de coordinación con Podemos y C’s para desmantelar las leyes del PP

En nombre de la «izquierda real y de gobierno» y de «un nuevo PSOE que es el PSOE de siempre, el que nunca tuvo miedo al cambio», se mostró convencido de que el proceso de renovación que lidera pone a su partido «rumbo a la Moncloa». 

Este PSOE es tan consciente como el anterior de que Podemos es su rival. La diferencia es que no lo considera tanto enemigo ideológico como electoral. De modo que aspira a comerle terreno, por un lado, con guiños hacia quienes se pudieron ver seducidos por Pablo Iglesias (Sánchez llegó a apelar a quienes el 15M ocuparon la Puerta del Sol) y por otro defendiendo su perfil de «izquierda de Gobierno, que tiene que hacer las cosas de manera seria». «Con ejemplaridad y solvencia aspiramos a representar a quienes gritaban que nadie les representa», dijo.

‘España quiere a Catalunya’

Recuperó Sánchez la promesa de derogar la reforma laboral, defendió la educación pública, prometió que el PSOE revalorizará las pensiones y acusó al Gobierno de Mariano Rajoy de «corromper todo lo que toca, empezando por la Constitución». Pero también dejó claro que estará a su lado para hacer frente al independentismo. «Estoy a favor de España y del catalanismo», proclamó. Defendió que España es una «nación de naciones», pero también que es «un país con un único Estado y una única soberanía». «España quiere a Catalunya», proclamó. Se declaró «a favor de España y del catalanismo» porque «los éxitos del catalanismo desde siempre han sido los de la democracia española».

Los barones que se encuentran en situación de mayor debilidad interna temen que en los congresos regionales venideros se busque un ajuste de cuentas.  Los que se encuentran en una situación más precaria son el presidente de Aragón, Javier Lambán, y el de la Comunitat Valenciana, Ximo Puig. El presidente valenciano exigió ayer explicaciones ante la posibilidad de que el alcalde de Burjassot, el sanchista Rafael García, le dispute la secretaría general del PSPV. Consideró que alguien tendrá que explicar por qué se quiere debilitar su liderazgo al frente de un partido fuerte, como el PSPV-PSOE, y advirtió de que esta situación podría afectar a la presidencia de la Generalitat.

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