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Veleros de última generación

Una pareja francesa instala su negocio de barcos de lujo en el Port de Tarragona
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Los creadores miran los planos del futuro velero, que estará listo en noviembre. Foto: Pere Ferré

Los creadores miran los planos del futuro velero, que estará listo en noviembre. Foto: Pere Ferré

Colette Paranthoen y Serge Marchi han hecho de su pasión por navegar el trabajo de su vida: construir veleros de lujo. Aunque lograrlo no ha sido fácil. Empezaron en el año 2008 en Francia, su país de procedencia, pero la grúa que sujetaba el primer barco falló y acabó con él.

«Con el accidente quisimos cambiar de zona. El tipo de cliente al que nos dirigimos se encuentra principalmente en el Mediterráneo, así que estudiamos mudarnos a alguno de sus puertos», explica Serge, encargado de la mecánica del velero y copropietario, junto a Colette, de la empresa Metal Composite Yachts. Tarragona resultó ofrecerles todo lo que buscaban: infraestructuras portuarias, proximidad con Francia, buenas comunicaciones y calidad de vida.

Llegaron en 2012 e invirtieron 400.000 euros para constituir una nueva compañía, Metal Composite, con sede en el Port de Tarragona. La actividad no empezó hasta junio de este año, cuando el matrimonio se puso manos a la obra con la reconstrucción del velero. «La idea es fabricar entre cinco y diez veleros cada año» apunta Colette, que se encarga del diseño e interiorismo de los barcos. Ahora, Metal Composite emplea a 4 personas pero este septiembre está previsto que se incorporen al equipo 6 ó 7 más.

El objetivo es lograr un producto original y de última generación. Por ello, Colette y Serge han diseñado un velero que mezcla elementos propios de embarcaciones de competición con aspectos de barcos de uso recreativo. Así, el barco será veloz –podrá alcanzar hasta 12 nudos de media, cuando lo normal es la mitad– y cómodo como para poder vivir en él.Tanto, que una sola persona será capaz de manejar el barco, que medirá 16,5 metros de largo.

Esto será gracias a la automatización de muchas funciones, como la del pliegue de la vela. Además, el barco será ecológicamente sostenible. El motor, por ejemplo, se cargará con la velocidad que coge el barco cuando navega a vela. Se podrá adquirir por 1.250.000 euros «¡Sin IVA!», exclaman ambos. «En España este tipo de embarcaciones están gravadas con el 30% de su valor.En Francia la base imponible es del 20%» comenta Serge. «Los impuestos en España deberían bajar. Aunque no creo que a nuestro cliente le importe pagar mucho más», reconoce el propietario.

Colette y Serge presentarán su velero en la Fira Náutica de Barcelona que se celebra a principios de octubre. «Es un punto clave de encuentro entre empresas y clientes de toda Europa», comenta Serge.

Pero la pareja quiere ir más allá. Este verano ha empezado un nuevo proyecto basado en construir piezas de carbono para embarcaciones y aparatos aeronáuticos. Lo harán con la colaboración de Fibramar, un taller de Tarragona especializado en este tipo de productos.

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