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Adiós al modelo sanitario reusense

Reus pierde la autonomía de gestión de su sanidad, pero tiene un hospital grande y nuevo y el de Tarragona se cae a pedazos.

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La creación de un consorcio entre el Ayuntamiento de Reus y el Servei Català de la Salut (CatSalut), en el que la representación mayoritaria corresponderá al organismo de la Generalitat, pone fin a un modelo municipal de gestión sanitaria que hasta ahora había sido santo y seña de Reus y que había permitido a la capital del Baix Camp disponer de un servicio sanitario de primer nivel sin necesidad de depender de las prerrogativas que otorgaba otrora la capitalidad de provincia. En definitiva, el Hospital de Sant Joan era la plasmación en materia sanitaria de la potencia de la sociedad civil de Reus. Diversas circunstancias y en especial la crisis de todo el holding municipal y de Sagessa en particular, han situado al Sant Joan en una situación de asfixia económica que ha abocado al actual equipo de gobierno a ceder ante las pretensiones de la Generalitat de controlar el centro hospitalario reusense. Unificar la gestión hospitalaria facilitará las decisiones organizativas, pero no resolverá las complejidades políticas de la gestión sanitaria de Tarragona. El CatSalut tiene ahora en sus manos un hospital nuevo y flamante infrautilizado (el Sant Joan de Reus) y uno viejo que se cae a pedazos y que es el de máximo nivel de atención sanitaria en la demarcación (el Joan XXIII de Tarragona). En una época de restricciones presupuestarias, ¿cómo se resolverá este dilema sin que salten chispas en las susceptibilidades de todos conocidas?

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