Aniversario. Diez años después seguimos sin saber cómo gestionar el fin de ETA

Intereses. Hay fuerzas políticas empeñadas en seguir utilizando el dolor de las víctimas para sus fines partidistas poniendo en duda el valor del cese de la violencia sólo porque no protagonizaron el momento

Javier Pons

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El miércoles de la semana pasada se cumplieron diez años del alto al fuego de ETA. 3.000 atentados, 864 muertos y más de 7.000 víctimas parecen no ser razones suficientes como para celebrar este aniversario como una victoria del estado de derecho sobre los terroristas. Hay fuerzas políticas que siguen empeñadas en seguir utilizando el dolor de las víctimas y la angustia de la sociedad entera para sus fines partidistas poniendo en duda el valor del cese de la violencia etarra sólo porque no fueron ellos los que protagonizaron desde el gobierno este momento.

Por eso hemos vuelto a escuchar reproches desde los bancos del Partido Popular y ya no digo de Vox que han querido hacer de la celebración otro impulso para su carrera desesperada por recuperar el poder, un poder que creen sólo legítimo suyo.

No vamos a discutir aquí la terrible historia que ETA marcó en la sociedad especialmente desde la recuperación de la democracia. Ningúna excusa, nigún reparo a su persecución judicial ni al rechazo social de quienes asesinaron: condena absoluta.

Hay que seguir dando pasos para facilitar la integración definitiva del mundo abertzale en la sociedad vasca 

Pero pasados diez años sí que conviene valorar lo que la sociedad democrática consiguió y que no fue otra cosa que conseguir que los asesinos y quienes les apoyaban dejaran de matar y optaran por el camino político.

Esa fue la constante reclamación frente a la barbarie: que los terroristas abandonaran la violencia, pidieran perdón a las víctimas y optaran por la acción política.

Es verdad que la segunda condición no la hemos escuchado y a medias hasta hace diez días de la voz del portavoz de la izquierda abertzale Arnaldo Otegui pero en estos diez años quienes apoyaban y justificaban políticamente a los terroristas han optado por integrarse en las instituciones aportando estabilidad democrática en ayuntamientos, diputaciones forales y gobierno vasco.

Conviene valorar lo que la sociedad  logró: que los asesinos y quienes les apoyaban dejaran de matar

Que no nos gusta verlos ahí, pues no…seguramente nuestras tripas pedirían que estuvieran todos tras las rejas y por mucho tiempo.

Pero no podemos pedir una cosa a esa parte de la sociedad y luego renegar de ella cuando vemos que la aceptan (aunque sea a su manera). La estética política no puede doblegar la razón social de que aquellos que justificaron el terror se integren entre nosotros buscando cada uno sus objetivos de una forma legítima y dentro del ordenamiento constitucional.

Otegui tardó unas horas en deslucir su amago de arrepentimiento afirmando en una arenga a los suyos que apoyarían los presupuestos para conseguir beneficios penitenciarios para sus presos. Esta frase lanzada por un portavoz de los que mataban enseguida la utilizó el PP y Vox (Ciudadanos sigue existiendo?) para atacar al gobierno acusándole de lo divino y de lo humano y nombrando incluso el proyecto económico de la coalición ni más ni menos como «los presupuestos de ETA».

No podemos pedir una cosa a esa parte de la sociedad y luego renegar de ella cuando vemos que la aceptan

Pero esperen, esperen… ¿no había que no darle valor a las palabras de los que apoyaban a la violencia? ¿Desde cuándo hacemos caso de lo que los abertzales mas extremistas vocean? Si este señor no tenía crédito antes no lo tiene ahora tampoco, o sea que dejen de insultar al resto de la sociedad apropiándose otra vez de la bandera de la paz frente a la izquierda filoterrorista que según ustedes gobierna el país.

Diez años después del fin del terror y con el máximo respeto a esas más de 7.000 víctimas, hay que seguir dando pasos para facilitar la integración definitiva del mundo abertzale en la sociedad vasca y si eso pasa por el acercamiento de presos pues que se haga.

Esa sociedad vasca en primera persona y el resto del país después se merece que el esfuerzo de concordia y normalización que han hecho no sea torpedeado ni por los simpatizantes de ETA ni por la derecha española constitucionalista.

* Periodista. Javier Pons inició su carrera en Ràdio Reus. Ha sido director de “El Terrat”, director de TVE y CEO de Prisa Radio. Actualmente dirige la productora Globomedia (Mediapro).

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