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Política. Divorcio Mientras ERC impulsa la mesa de diálogo con el PSOE, en Tarragona se olvida de las reuniones bimensuales con la CUP

Octavi Saumell

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Las ediles cupaires, ayer, con el alcalde Ricomà en el fondo durante el pleno municipal FOTO: Pere Ferré

Las ediles cupaires, ayer, con el alcalde Ricomà en el fondo durante el pleno municipal FOTO: Pere Ferré

El pleno de este viernes volvió a poner de relieve la precariedad en la que vive instalado el actual gobierno municipal. Además de las tensiones presupuestarias, el ejecutivo liderado por Pau Ricomà (ERC) vio ayer como tampoco pudo aprobar la ficha de trabajo para convocar el concurso para la plaza del nuevo gerente del Patronat de Turisme, ya que la CUP se le volvió a girar en contra.

El fondo de toda esta situación se debe a la nueva subida de tensión entre el gabinete de la Plaça de la Font y las dos ediles anticapitalistas. Es especialmente significativo que mientras que en política estatal la formación republicana es la campeona de la mesa de diálogo con el PSOE de Pedro Sánchez, en cambio en Tarragona Ricomà se olvida de convocar la mesa de coordinación presupuestaria con la CUP,  un hecho relevante si se tiene en cuenta la fragilidad del acuerdo para las cuentas: es verbal; está a expensas de incluir cinco partidas que ahora no están en las previsiones de 2020; y, además, el paquete de un millón de euros prometido depende de la venta de unos garajes y trasteros de la Via Augusta. Casi nada.  

El precario OK de hace dos meses se sustenta únicamente en la promesa de convocar reuniones bimensuales para gestionar los números y aproximar el día a día de la ejecución presupuestaria. Pese a ello, hoy es 22 de febrero, quedan siete días para acabar el segundo mes del año y aún no hay ni rastro de la convocatoria de la primera de las reuniones prometidas. De ahí el malestar de las ediles de la CUP, que ya se tragaron un sapo con el «sí» a las cuentas.   
20.000 euros de indemnización 

Todo este malestar derivó ayer en el «no» a las modificaciones presupuestarias y a la ficha del futuro nuevo responsable de turismo. Precisamente, el anunciado cese de Ángel Arenas como gerente del Patronat Municipal de Turisme fue ayer uno de los principales temas del Saló de Plens. 

Y lo fue especialmente por la inesperada «rajada» de la concejal del ramo, Laura Castel (ERC). «Ha habido una evidente falta de previsión y de actuación estratégica. El gerente no incorporó las partidas correspondientes al presupuesto para el proyecto del Pallol y ha dejado de firmar documentos desde el 5 de febrero, en lo que es una inadmisible dejación de funciones», criticó ayer en público la edil republicana, quien «se quedó a gustó» contra el aún alto cargo municipal hasta el 29 de febrero añadiendo: «No habla idiomas con fluidez, lo que dificulta las relaciones y contactos con profesionales de otros países». Por todo ello, el Consistorio pagará ahora una indemnización de 20.000 euros a Arenas y convocará un nuevo concurso. 

Las palabras de Castel fueron calificadas como de «alucinantes» por el portavoz del PP, José Luis Martín, mientras que Rubén Viñuales (Cs) se mostró «atónito» al escuchar por primera vez una carta de despido en un Saló de Plens que, tras ocho meses de gobierno, está bloqueado.      

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