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Buenos consejeros

El reconocimiento de que el Ejecutivo había actuado de forma ejemplar en la crisis de Afganistán hubiera proporcionado al presidente del PP, Pablo Casado una buena dosis de fortaleza

Margarita Sáenz-Díez

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Para ser eficaz, la crítica política no puede ignorar la repercusión que tenga en la ciudadanía. Por ello, para interpretar la posición de España ante la sangrante realidad de Afganistán, fue desafortunado descalificar gratuitamente al Gobierno ignorando la posición global de los ciudadanos ante esa tragedia.

Es lo que aconteció con el presidente del PP cuando prescindió de todo al lanzarse a criticar Pedro Sánchez por su gestión frente a la crisis centroasiática. Mientras crecía esa tragedia de sangre y desamparo, Pablo Casado interpretó que al no suspender Pedro Sánchez su estancia en Lanzarote, se ahorró rendir cuentas ante el Congreso de los Diputados, cuando las Fuerzas Armadas son de todos y solo accedió a hacerse una foto con los líderes europeos.

En una interpretación doméstica que equipara estar en la residencia La Mareta con un voluntario encierro a cal y canto, Casado atribuyó a Sánchez haberse desconectado de la realidad mientras en Kabul militares y fuerzas de seguridad arriesgaban la vida para rescatar a ciudadanos españoles y afganos, colaboradores de nuestro país y a sus familiares.

Margarita Robles, ministra de Defensa, expresó su indignación al manifestar que había sentido vergüenza ajena ante tales improperios y falta de sentido de Estado. En esta ocasión, según recogía el diario ‘El País’, esa actitud tampoco gustó en el Partido Popular. Algunos barones y dirigentes del partido consideraron errónea esa estrategia de Casado en un tema que le viene muy grande.

El reconocimiento de que el Ejecutivo, en esta ocasión, había actuado de forma ejemplar hubiera proporcionado al presidente del PP una buena dosis de fortaleza, como también el reconocer que la decisión de Moncloa de establecer un puente de paso de acogida en las bases conjuntas con Estados Unidos en España había sido otro punto a favor. Este sábado con la visita de Felipe VI y de Pedro Sánchez al centro de acogida de refugiados afganos de Torrejón, el presidente socialista expresó sus dudas sobre la salida de Estados Unidos de Afganistán.

A miles de kilómetros de distancia, el presidente norteamericano, el demócrata Joe Biden, al recordar a los 13 militares asesinados en el atentado junto al aeropuerto de Kabul, había trasladado un mensaje de gran dureza: «No vamos a perdonar ni a olvidar. Perseguiremos a los terroristas y les haremos pagar por esto».

Las afirmaciones del presidente Biden apuntan a enfocar una acción internacional con orejeras revanchistas. ¿Otra amenaza que puede acabar llevar a la desgracia a millares de personas? Joe Biden también precisa de buenos consejeros, no sea que se embarque en otras venganzas con enormes costes en vidas humanas.

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