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Buenos propósitos de otoño para el ahorro

Con la llegada del otoño y el nuevo curso, llega el momento de renovar nuestros buenos propósitos: uno de ellos es tratar de poner en orden la gestión de nuestras finanzas personales

Andrea Carreras-Candi

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Buenos propósitos de otoño para el ahorro

Buenos propósitos de otoño para el ahorro

Con la llegada del otoño y el comienzo de un nuevo curso, el verano queda atrás como un bonito recuerdo y llega el momento de plantearnos nuevos proyectos profesionales y personales y también de renovar nuestros buenos propósitos. Uno de ellos tiene que ser tratar de poner en orden la gestión de nuestras finanzas personales, una tarea ardua, poco apetecible para la mayoría y que requiere un esfuerzo, pero cuyos resultados pueden ser muy gratificantes.

Para empezar, debemos elaborar un cuadro que incluya los ingresos recurrentes con los que podemos contar y los gastos fijos que afrontamos cada mes (hipoteca/alquiler, transporte, comida, luz/gas, Internet, pólizas de seguros, gastos de educación de nuestros hijos…).

Aunque parezca una obviedad, hay que tener muy presente el peligro de gastar más de lo que ingresamos, lo que nos provocará que nos endeudemos y tengamos que afrontar intereses que pueden ser crecientes y que pueden menguar nuestra capacidad económica. 

El segundo paso es la revisión de todos los productos financieros que tenemos contratados, primero prestando la máxima atención a los denominados productos ‘gancho’ como las tarjetas de crédito o los préstamos, que se multiplican con la vuelta de las vacaciones y cuya finalidad es aliviar la falta puntual de liquidez.

Son opciones de financiación válidas en momentos donde no quede más remedio acudir a ellas, pero siempre realizando antes un ejercicio previo de comparación y búsqueda de información con atención especial a las condiciones que esconde la letra pequeña.

Además, es momento de analizar con nuestro asesor financiero qué vehículos de inversión y ahorro nos pueden ayudar a canalizar de forma más óptima nuestro patrimonio. En el contexto actual, hay que prestar especial atención a la inflación, cuya sombra se extiende por toda la economía y afectará al bolsillo de todos. De mantenerse estos niveles de crecimiento de los precios de los últimos meses, se producirá una mengua en la capacidad adquisitiva de los asalariados, reduciendo de forma alarmante el valor de los depósitos de las familias.

En este escenario se abren una serie de alternativas de inversión que pueden actuar como protección contra la inflación, como el sector inmobiliario, cuyas rentas se ajustan al incremento de los precios, y que se configuran como alternativa, no solo para aquellos inversores con mayor capacidad económica que sean capaces de adquirir un inmueble para el posterior alquiler, sino también para otros inversores más modestos que pueden diversificar sus inversiones a través de fondos inmobiliarios o socimis; o las materias primas, que suelen actuar como indicadores adelantados de la subida de precio.

Incluso existen a disposición del inversor productos específicos, diseñados para situarse como una protección contra la inflación. Estos son solo algunas ideas generales de inversión en este escenario, pero, no obstante, tenemos que asumir una máxima fundamental cuando hablamos de ahorro e inversión: no existe el producto perfecto, sino que depende de las circunstancias de cada ahorrador y del momento del mercado.

Cuando hablamos de planificación financiera, siempre debemos pensar en el largo plazo, sin obviar la importancia de ahorrar para la jubilación, por muy lejos que la veamos. En los últimos años, hemos visto cómo el mantenimiento del sistema público de pensiones se encuentra en entredicho. 

Las pensiones públicas seguirán existiendo, pero su cuantía será cada vez menor, por lo que se convierte en necesario contar con un plan B para obtener una seguridad financiera en el largo plazo. Solo el ahorro sistemático nos permitirá acumular un capital final suficiente para complementar la pensión pública y mantener el poder adquisitivo tras acabar la vida laboral. 

En finanzas se puede aplicar el mantra de la importancia de no dejar para mañana lo que se pueda hacer hoy. La planificación financiera no puede esperar, así que la vuelta a la normalidad nos debe empujar a solicitar una cita con nuestro asesor financiero de confianza para revisar nuestra estrategia de inversión y adecuarla al complejo entorno en el que vivimos.

Andrea Carreras-Candi es Directora de EFPA España

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