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Comprometidos con nuestro entorno

Artículo de opinión de josep Francesc Font, presidente de la Associació Empresarial Química de Tarragona (AEQT)

Diari de Tarragona

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El desarrollo sostenible consiste a grandes rasgos, en palabras de las Naciones Unidas, en “satisfacer las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.

Se trata de un concepto amplio, transversal, que abraza prácticamente cualquier ámbito de la vida y también desde luego el de la actividad industrial. La sostenibilidad comprende pues conceptos clásicos como el respeto al medio ambiente o la preservación de recursos naturales, pero debe incluir también una apuesta por las personas, por la seguridad, por la transparencia… Todo aquello que, volviendo a la definición de las Naciones Unidas, garantice que el desarrollo presente no va comprometer el desarrollo futuro.

Desde esa amplitud conceptual, el sector industrial y en particular las empresas de los polígonos químicos de Tarragona, agrupadas en la AEQT, somos muy conscientes de que en prácticamente todos nuestros ámbitos y actividades existen oportunidades de fomentar la sostenibilidad, que llevamos ya años trabajando de forma decidida, representada en tres ejes principales: el ambiental, el social y el económico.

En primer lugar, garantizar la seguridad interna de las propias empresas y sus trabajadores lleva años entre los principales compromisos del sector, con el objetivo de aproximarnos al máximo a una tasa de accidentalidad cero. Las iniciativas, controles y certificaciones a las que se adhieren nuestras empresas son la mejor muestra de su compromiso y voluntad de mejora incesante en ese ámbito.

Lo mismo sucede con la preservación del medio ambiente. Fruto de esa voluntad han surgido proyectos como el convenio de olores que monitoriza el Centre Tencològic de la Quimica de la URV, la planta de agua regenerada que opera Aitasa o los importantes esfuerzos de nuestras empresas en aumentar la eficiencia que nos han llevado en la actualidad al sector a reducir en más de un 40% las emisiones de gases efecto invernadero en relación a los años 90. Proyectos en los que la conservación del entorno se demuestra una vez más pilar básico en el desarrollo de la producción industrial.

Existe además, en el ámbito de la sostenibilidad medioambiental y la economía circular, un doble valor de la industria química: no sólo las empresas están comprometidas con el uso de las mejores y más modernas tecnologías disponibles, a fin de minimizar su impacto sobre el entorno; sino que además en muchos casos es la propia industria química, mediante su permanente vocación innovadora, la que ha desarrollado (o contribuido a desarrollar) esas tecnologías. Dicho de otro modo: no sólo la industria química está convencida de que debe aplicar toda solución a su alcance, sino que a menudo la propia industria química es la que ha creado esas soluciones.

El ámbito social constituye otro pilar fundamental del trabajo por la sostenibilidad que llevan a cabo las empresas del polo petroquímico tarraconense. Cuidar la relación entre la industria y su entorno y asegurarse de que está presidida por una comunicación bidireccional, abierta y transparente, es esencial para el desarrollo sostenible de la industria, y en esa dirección se potencian iniciativas como los paneles públicos asesores de las empresas o de la propia AEQT, los planes de sostenibilidad o los informes públicos. Son sólo algunos ejemplos de cómo el sector tiene claro que sólo es sostenible conviviendo en armonía con su entorno.

El tercer vector sobre el que se asienta la política de sostenibilidad de nuestra industria es el económico, y tiene mucho que ver con las personas: el impulso de políticas que ayuden al crecimiento de pequeñas y medianas empresas del entorno, que promuevan un empleo pleno y productivo, que garanticen el acceso a jóvenes y la inclusión de personas con discapacidad, así como el respeto a los derechos laborales, son voluntades irrenunciables de un sector que genera en el área de Tarragona nada menos que 11.000 empleos directos e indirectos, y un total de 36.000 puestos de trabajo inducidos. En suma, uno de cada tres puestos de trabajo en la zona donde está instalada la industria petroquímica están relacionados con ella.

La reciente crisis puso a prueba la estructura sobre la que se sostiene nuestra economía, y la manera como el sector químico la ha superado ha sido la mejor prueba de su fortaleza. Más aún: los indicadores de referencia señalan a nuestro sector como uno de los que más crecerá hasta 2030 a nivel mundial. Un sector que genera empleo (los puestos de trabajo generados por el sector han crecido un 17% desde 2010) y además de calidad: el 94% de los contratos del sector químico en España son indefinidos (frente al 74% de la media española y al 79% de la media industrial).

Un sector que trabaja además por la igualdad de manera activa (los planes de igualdad en el sector químico han crecido un 25% desde 2010). Síntomas todos ellos de que la química no entiende su propio desarrollo sino es de la mano de las personas que la conforman y del entorno que la rodea. 

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