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De cuando ETA era el «movimiento vasco de liberación nacional»

Que dirigentes del PP sean los que ahora griten que «el gobierno social-comunista-bolivariano ha pactado con los separatistas y los terroristas para vender y romper España» mueve a irrisión

Santi Castellà

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Santi Castellà.

Santi Castellà.

Sí, sí, amigos y amigas, habéis leído bien. Noviembre de 1998. José Maria Aznar decide iniciar negociaciones con ETA. Pues bien, en rueda de prensa oficial como presidente y preguntado por la cuestión, el señor Aznar dijo –literalmente- lo siguiente: «Yo personalmente he autorizado contactos con el entorno del movimiento vasco de liberación nacional» ¡Toma ya! ¿Movimiento vasco de liberación nacional? Nunca, nadie, desde los tiempos de los tiempos, ni antes ni después, ningún presidente democrático ha llamado a los terroristas de ETA «movimiento vasco de liberación» como hizo el máximo líder del PP. Nunca, nadie. Digo yo que el señor Aznar tuvo que limpiarse la boca varias veces después de decir tal cosa, pero eso es algo que solo él puede confirmar. 

Y, vamos a ser justos, acabar con el terrorismo, lograr la paz, terminar con los atentados, ha sido una constante de todos los gobiernos durante 40 años de democracia. Sus razones tendría el señor Aznar para abrir negociaciones con los terroristas en aquel momento, pero mueve a irrisión que los mismos que tuvieron la osadía de calificar a los etarras como miembros de un «movimiento de liberación» se rasguen ahora las vestiduras acusando al gobierno de España poco menos que de entregar el país a los enemigos de la virtud por la aprobación de los presupuestos más sociales de nuestra historia.

El PP, cuando le ha convenido, ha hablado, negociado y dialogado con Herri Batasuna (por ejemplo los presupuestos del Gobierno navarro en 1993) y luego con Bildu. El actual portavoz del PP en el Senado, Javier Maroto, siendo alcalde de Vitoria, defendía llegar a acuerdos con Bildu «porque hay mucha de esta gente que ha pretendido la paz desde el principio». Un acuerdo entre PP y Bildu permitió, por ejemplo, tumbar las obras del Bai Center impulsadas por el anterior alcalde socialista. En aquellos momentos líderes del PP como el mismo señor Maroto alababan su, presunto, «coraje para llegar a acuerdos con Bildu». 

Que estos mismos, repito, sean los que ahora griten que «el gobierno social-comunista-bolivariano ha pactado con los separatistas y los terroristas para vender y romper España» mueve a irrisión, como decía, unido a un cierto sentimiento de vergüenza ajena.  

Lo sustancial, lo importante, es que el gobierno progresista del presidente Pedro Sánchez ha logrado aprobar los presupuestos sociales, que han logrado el apoyo de una mayoría absoluta amplísima que ha sumado a once partidos distintos. Pero que nadie dude que Vox y PP seguirán gritando «¡traición!» para evitar que se hable de que los grandes beneficiados de estos presupuestos serán los ciudadanos a pie de calle, que bien lo necesitan en estos momentos en que la pandemia nos está poniendo a prueba.

Por cierto, el bloque del «no a todo» ha quedado reducido a Vox, los incondicionales del señor Puigdemont, el PP y la CUP. Esta sorprendente, o no tanto, coincidencia en el frente de rechazo a cualquier acuerdo no ha merecido ningún comentario por parte de los dirigentes del PP… 
Un último apunte que considero importante. Los seis diputados que representan a Tarragona en el Congreso (los dos del PSC y ERC, el del PDeCAT y el de Podemos), todos, los seis, han votado a favor del presupuesto presentado por el Gobierno de progreso del presidente Pedro Sánchez. Un presupuesto social que, por primera vez en muchos años, recibe el voto a favor de todos los representantes de Tarragona en las Cortes Generales. Como resultado Tarragona recibirá 411 millones de euros en inversiones directas, más del doble de los que incluían los últimos presupuestos del PP. El consenso y el acuerdo (y no el griterío y los insultos) es lo que nos hace avanzar. Tomemos nota todos y todas.

Santi Castellà. Senador del PSC por Tarragona

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