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El golpista involuntario

A Pau Ricomà le tocó la mili en la división Brunete. A su compañía le ordenaron acudir al Congreso de los Diputados y se pasó la noche allí esperando órdenes

ANTONI COLL I GILABERT

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El golpista involuntario

El golpista involuntario

Sigo saboreando la entrevista de Xavier Fernández al alcalde de Tarragona con motivo del 23-F.

A Pau Ricomà le tocó la mili en la división Brunete. A su compañía le ordenaron acudir al Congreso de los Diputados y se pasó la noche allí esperando órdenes que al fin no llegaron, como él deseaba. En cierto momento le encargaron vigilar una ventana por si entraban los GEO y en tal caso dispararles. Recuerda que se dispuso a levantar las manos en cuanto los viera.

Ricomà no ha tenido que justificarse como Ratzinger. Al ser elegido Papa tuvo que aclarar que no colaboró con los nazis, aunque le encuadraron en una unidad de artillería antiaérea. De hecho lo que hizo fue marcharse a casa antes de tiempo. Si hubieran descubierto su abandono, le habrían fusilado.

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