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Opinion EDITORIAL

El mundo mejora

Pese a que hay muchas asignaturas pendientes, como el cambio climático, hay un progreso innegable que puede ser objetivado

 

Diari de Tarragona

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El clima, la gran preocupación de la Tierra. EFE

El clima, la gran preocupación de la Tierra. EFE

Cuando echamos una mirada alrededor con una perspectiva global, la primera impresión no es optimista. En el planeta hay miseria, subdesarrollo, desigualdad, confrontación, guerra, falta de libertades, esclavitud, discriminación. Y sin embargo, como trasfondo, hay un progreso innegable que puede ser objetivado. Tras la caída del muro de Berlín en 1989, la idea del fin de la Historia se ha demostrado inexacta pero ha desaparecido prácticamente el temor a una confrontación global, la democracia es una meta trabajosamente buscada por cada vez más países, la esperanza de vida se incrementa en el mundo, la renta planetaria crece sin cesar desde mediados del siglo pasado.
Nunca habían sabido leer y escribir tantas personas, que nunca había bajado tanto la extrema pobreza, o que cada vez hay menos guerras. Según el índice de Desarrollo Humano (IDH), la población en extrema pobreza (que vive con menos de un dólar al día) rondaba el 90% en el siglo XIX, alcanzaba el 50% en 1980 y hoy, los que viven con menos de 1,90 dólares diarios son apenas el 10% de la población. Algunos autores, como Jeffrey Sachs (’El fin de la pobreza’) estiman que la pobreza severa puede verse erradicada en esta generación. El IDH nos informa también de que bajan drásticamente la mortalidad infantil y el hambre a nivel global. 
A mediados del siglo pasado, el analfabetismo alcanzaba al 50% de la población de la Tierra, y hoy no llega al 20%. Y desciende radicalmente el número de muertos al año en conflictos bélicos, con algún repunte ocasional (como el de la guerra de Siria en los últimos años).
Pese a todo ello, hay todavía muchas asignaturas pendientes, aunque quizá la más inquietante, el cambio climático, que todavía no está controlada, entre pronto en vereda.  No se trata, en fin, de que abracemos un optimismo frívolo e irracional sino de que graduemos la medida de nuestra depresión. Seremos más útiles y creíbles.

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