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Opinion EDITORIAL

El peligro de las medias palabras

Marta Rovira lanzó unas graves acusaciones sin pruebas que no ayudan a recuperar el necesario clima de sosiego

 

Diari de Tarragona

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Marta Rovira atiende a los medios de comunicación

Marta Rovira atiende a los medios de comunicación

No ha tenido un buen debut mediático la secretaria general de ERC, Marta Rovira, desde que Oriol Junqueras la irrogara por carta como la futura presidenta de la Generalitat. En declaraciones a RAC1 la número dos de las listas republicanas a las elecciones del 21-D ha afirmado que «fuentes solventes y contrastadas» del Gobierno central hicieron llegar a Puigdemont y a Junqueras la posibilidad de que se produjera un «escenario de violencia extrema con muertos en la calle». Rovira ha insistido en que «nos hacían llegar por múltiples vías» la necesidad de rebajar la tensión para evitar «episodios de violencia extrema». La líder de ERC no ha querido decir nombres sobre quién hacía llegar esos mensajes y ha añadido que podría hacerlo en el futuro si fuera necesario. No son maneras de proceder. Una denuncia de tanta gravedad o se revela con todas las consecuencias y todas las pruebas o es mejor callarse. Marta Rovira no es una ciudadana de a pie ni ayer estaba en una tertulia de bar. Estaba realizando unas declaraciones públicas en un medio de comunicación de amplia audiencia y gran repercusión. Las palabras de Rovira no han tardado en recoger la réplica del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que las ha tachado de «absoluta vergüenza» y de «enorme mentira». También el portavoz del Ejecutivo, Méndez de Vigo, ha calificado de «burda patraña» las palabras de Rovira y ha descartado emprender acciones legales porque sus declaraciones se enmarcan en el «debate político». Mal debate político tendremos en esta campaña electoral. Si bien la convocatoria del 21-D obró de mecanismo destensionador, poco a poco el tono vuelve a enrarecer la atmósfera. La decisión adoptada ayer por la Justicia belga hace difícil prever que Puigdemont y los consellers cesados puedan regresar libremente a Catalunya, y permanece la incógnita de si los que permanecen en prisión saldrán en libertad. Si a todo ello añadimos que el tono de los sucesores políticos ha de ser el que evidenció ayer Marta Rovira, queda poco margen para la esperanza.

 

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