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Opinion EDITORIAL

El trágico accidente de Salou

Son peligrosas las arterias que soportan circulación interurbana y que permiten el aparcamiento en lo que debería ser un  arcén, en los que está prohibido aparcar.

Diari de Tarragona

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Las marcas en la calzada señalan el lugar donde se produjo el accidente. PERE FERRÉ

Las marcas en la calzada señalan el lugar donde se produjo el accidente. PERE FERRÉ

Salou guardó ayer un minuto de silencio en recuerdo de las cinco víctimas mortales del trágico accidente ocurrido el domingo en la Avenida del Cap de Salou y que costó la vida a cinco personas, tres de ellas de Reus, muy conocidas y apreciadas en la capital del Baix Camp, y otros dos procedentes de Aragón, amigos de la familia reusense. Mientras sigue la investigación de la policía para determinar las causas del siniestro, las primeras pesquisas confirman un hecho incuestionable: detrás de todo accidente grave siempre hay una suma de fallos, errores y fatalidades que, sumados, desembocan en el trágico balance final. Fue, sin duda, el caso del accidente que nos ocupa. No falló una sola cosa, fallaron varias que, concatenadas, arrojaron un resultado en víctimas humanas extremadamente cruel. Desde la prudencia que obliga el hecho de que las pesquisas del atestado siguen abiertas, conviene extraer varias lecciones del siniestro. En primer lugar la importancia de llevar siempre puesto el cinturón de seguridad, aunque sea en ciudad o en trayectos cortos. El cinturón de seguridad fija a los ocupantes del vehículo en su asiento y evita que salgan despedidos en caso de colisión, con resultados siempre  de extremada virulencia que podrían limitarse. Otra lección de suma importancia es la necesidad de ser extremadamente escrupuloso al realizar cualquier maniobra en un vehículo, incluida la elemental operación de abrir la puerta. Esta operación llevada a cabo de forma inadecuada puede derivar en consecuencias dramáticas. Todas estas lecciones atañen a la responsabilidad personal de conductores y viajeros, apoderados primordiales de la seguridad vial. También hay, sin embargo, otras competencias que atañen a las administraciones. Por ejemplo, evitar la concepción de vías que por sus características sean o conlleven peligros en sí mismas. Son peligrosas las arterias que soportan circulación interurbana y que permiten el aparcamiento en lo que debería ser un arcén. Es el caso de muchas vías que comunican Salou y La Pineda. Convendría revisarlas.

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