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El virus nacional

La buena gente de la calle de lo que se acuerda es de la madre que los parió a todos

Manuel Alcántara

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La Organización Mundial de la Salud ha declarado la emergencia global por la amenaza del virus que propaga el mosquito aedes, al que los científicos, que no saben a ciencia cierta en qué consisten sus malévolas intenciones, le llaman también por sus apellidos: virus aedes aegypti. No hay enemigo pequeño y todos los virus lo son, a pesar de que los místicos se pasarán su ascendente vida hablando de la «maravilla de la creación». Es mentira. Hemos venido a un planeta hostil donde se han aclimatado toda clase de bichos, los buenos y los malos, ante la indiferencia de la llamada Madre Naturaleza, que es absolutamente neutral. Le da lo mismo el virus global del zika, que nuestro virus nacional, que es el trinque. Cincuenta dirigentes del PP valenciano han resultado afectados y el partido a que pertenecen evita la suspensión cautelar de los concejales investigados, que es como si los sanatorios rechazaran a los que están enfermos. La pequeña porción del planeta Tierra en la que vivimos no es ni mucho menos la más inhóspita. Ahora está desquiciada por el guirigay de los políticos, que se han especializado en el arte de vetar a otros políticos. Si se conocerán ellos para verse obligados a oponerse unos a otros. Entre calé y calé no cabe la buenaventura, pero sí entran holgadamente los malos presagios. Los partidos políticos, que durante un largo tiempo se pusieron de acuerdo para llevárselo todo, ahora se están llevando muy mal. Pablo Iglesias obliga a Sánchez a decidir si se alía con él o con Rivera. Ciudadanos se niega a apoyar cualquier acuerdo entre el PSOE y Podemos y el PP acuerda votar en contra de cualquier aspirante a gobernar que no sea Rajoy. Mientras, la buena gente de la calle de lo que se acuerda es de la madre que los parió a todos. Nuestro virus local ha sido identificado: se llama corrupción. Se combate con la decencia y no con vetos y más vetos a los que piensan de otra manera. Si es que piensan.

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