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Opinion EDITORIAL

El voto por correo como síntoma

Las peticiones de voto por correo se han triplicado, lo que augura una participación masiva en las elecciones del 21-D

 

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Catalunya afrontará el próximo 21 de diciembre las elecciones más atípicas de todas las celebradas durante la época democrática. La lista de anomalías que congrega la cita electoral es ingente. En primer lugar han sido convocadas por el presidente del Gobierno central. Se celebraran con el president de la Generalitat destituido y radicado en Bruselas con otros cuatro consellers también cesados. El vicepresidente del mismo Executiu y su responsable de Interior, en la cárcel, y el resto del equipo en libertad bajo fianza. A todo ello hay que sumar el trauma que ha significado la fuga de sedes sociales de las principales empresas del país y los primeros síntomas de alarma económica en indicadores como el turismo. Un nuevo fenómeno atípico provocado por el procés ha sido la movilización de las personas contrarias a la independencia de Catalunya. Catalunya ha vivido recientemente multitudinarias manifestaciones en las calles a favor de la unidad de España, algo insólito o enormemente minoritario hasta ahora. Para bajar más a la anécdota, las banderas españolas en los balcones no han sido una excepción como había ocurrido hasta ahora. Todo ello permite presagiar una movilización masiva de la sociedad catalana que derivará en una participación histórica el día 21-D. El primer indicador medible de esta presunción en la cifra de ciudadanos que han solicitado votar por correo. En el caso de Tarragona han solicitado ejercer su derecho al voto por correspondencia 3.348 personas cuando en los pasados comicios del 27-S fueron 958. La circunstancia de que las elecciones se celebren en día  laborable puede afectar a esta variación, pero es indudable de que el factor principal es la movilización. Los problemas para votar que en otras ocasiones se convertían en abstención, se trasladan ahora al voto por correo. Puede suceder lo mismo el mismo día 21-D. El voto independentista, siempre más movilizado y fiel, se medirá, presumiblemente, al sector social que hasta ahora no se sentía interpelado por las elecciones autonómicas.

 

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