Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Opinion Editorial

Elecciones cuanto antes

Mientras se desgrana este juego de estrategias partidistas, la labor ejecutiva de la Generalitat sigue esperando que alguien la quiera. Si pensamos estrictamente en el ciudadano, la vía más rápida a las urnas es la mejor solución.

 

Diari de Tarragona

Whatsapp
Quim Torra ante el tribunal que lo juzga por desobediencia. EFE

Quim Torra ante el tribunal que lo juzga por desobediencia. EFE

El juicio al president de la Generalitat Quim Torra por desobediencia añade un nuevo factor de complejidad al escenario político de Catalunya, pero a la vez puede contribuir a desatascar la situación. La labor de Quim Torra al frente del Executiu está siendo censurada no ya por los socios en el Govern, sino incluso por sectores del propio partido del president, Junts per Catalunya. La inhabilitación de Torra se da por segura, mucho más después de la vista celebrada ayer en la que el propio acusado reconoció la desobediencia, si bien la excusó en que no podía «obedecer una orden ilegal». La convocatoria de elecciones es la única salida, si bien Torra puede seguir en el ejercicio del cargo hasta que la sentencia sea firme. El fallo del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya fallará con rapidez porque la causa carece de complejidad, pero el previsible recurso al Tribunal Supremo puede demorar hasta nueve meses, tiempo medio aproximado de emisión de sentencias. Apostar por esta vía sería tanto como alargar la agonía de una legislatura estéril. El otro escenario más razonable sería que Quim Torra avanzara la convocatoria electoral sin esperar a la sentencia. Puede hacerlo mientras la condena de inhabilitación no sea firme. Sin embargo, en esta decisión intervienen variables que afectan directamente a la guerra sorda que mantienen los socios de gobierno. ERC ya era partidaria de anticipar las elecciones autonómicas como respuesta a la sentencia del procés. Junts per Catalunya, en cambio, prefiere resistir en espera de otras coyunturas que le permitan afrontar el previsible sorpasso de ERC por el anhelado sillón de la plaza de Sant Jaume. Incluso manejan la posibilidad de presentar a Carles Puigdemont como cabeza de cartel en tándem con Laura Borràs y dar otra vez la sorpresa. Mientras se desgrana este juego de estrategias partidistas, la labor ejecutiva de la Generalitat sigue esperando que alguien la quiera. Si pensamos estrictamente en el ciudadano, la vía más rápida a las urnas es la mejor solución.

Temas

Comentarios

Lea También