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Esclarecer el ´caso Traiber´

Resulta incomprensible que pese a los múltiples filtros de los productos sanitarios llegaran a los quirófanos piezas defectuosas
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La crisis sanitaria desencadenada a raíz de destaparse el caso Traiber puede adquirir dimensiones insospechadas. El Departament de Salut cifra en 2.800 los pacientes a los que se implantó alguna prótesis de la firma de Reus y que están bajo vigilancia. A nivel de toda España, la cifra alcanza los 6.000 pacientes. Las autoridades sanitarias no se cansan de repetir que los defectos detectados en las prótesis no representan ningún riesgo para la salud de los pacientes. Ningún riesgo si así se considera el hecho de tener que volver a pasar por el quirófano para reemplazar las piezas defectuosas. Ningún riesgo si no se considera como tal el coste que para la sanidad pública representará subsanar el desaguisado de los implantes chapuceros. Lo más grave es que no parece que el recuento de anomalías se detenga en los hospitales españoles. Por declaraciones de extrabajadores de la firma investigada, fueron numerosos los pedidos que se suministraron a centros sanitarios de Sudamérica, donde, por el momento, no se ha destapado ningún caso que de forma consciente apunte al mismo origen. De cualquier forma, solo en la dimensión actual, el caso Traiber tiene muchas incógnitas por aclarar. Resulta incomprensible que pese a los múltiples filtros que deben pasar todos los productos sanitarios, llegaran a los quirófanos piezas que no cumplían las exigencias de calidad. Y tampoco se entiende, que una vez detectadas las anomalías se tardara tanto en denunciarlo.

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