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Iqoxe, un año con más dudas que certezas

Hoy se cumple un año de la trágica explosión en la planta de la empresa química Iqoxe, suceso que marcó un antes y un después en la relación de los ciudadanos de Tarragona con la industria química

Diari de Tarragona

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Iqoxe, un año con más dudas que certezas

Iqoxe, un año con más dudas que certezas

Hoy se cumple un año de la trágica explosión en la planta de la empresa química Iqoxe, que se saldó con tres personas fallecidas, otras ocho heridas y cuantiosos daños materiales. Aunque, vista la cantidad de piezas metálicas que cayeron desperdigadas por los alrededores de la fábrica, la tragedia pudo haber tenido unas consecuencias mucho más dramáticas. Aquel suceso marcó un antes y un después en la relación de los ciudadanos de Tarragona con la industria química.

El fallecimiento de un vecino de Torreforta que se hallaba en su casa cuando le cayó una plancha de una tonelada despedida por la fuerza de la explosión –la primera muerte de una persona en el exterior del complejo químico– hizo tambalearse la sensación de seguridad que había existido hasta entonces y certificó que convivimos con una industria que genera mucha riqueza y numerosos empleos de calidad y bien remunerados, pero que también entraña un peligro. Esa cierta sensación de fragilidad recién descubierta y la confusa –por decirlo de alguna manera suave– gestión del accidente irritaron a una ciudadanía que se echó a la calle para manifestarse en demanda de mayores medidas de seguridad y de unos protocolos más claros y eficaces. La magnitud de la tragedia movilizó también a políticos y representantes de todas las instituciones, que prometieron trabajar en la búsqueda de soluciones.

Pero hoy, un año después, con el suceso en proceso de investigación en los juzgados para esclarecer qué fue lo que sucedió y las causas del siniestro y tras una comisión en el Parlament de Catalunya, la sensación es que es muy poco lo que se ha avanzado en todos los sentidos, incluido el de la seguridad. Es verdad que la Generalitat admitió que lo más idóneo era devolver el Plaseqta a Tarragona, aunque la falta de dotación económica deja desnuda esta medida. Así las cosas, lo único claro es que ha pasado un año y que sobre Iqoxe hay hoy más dudas que certezas. Y sería grave que, como denuncian estos días los principales sindicatos, si hoy ocurriera una desgracia similar se actuaría de la misma manera.

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