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La Valla y el Golf

La crisis migratoria requiere comprensión y solidaridad, no 
xenofobia alimentada por mentiras. Es urgente pues una acción
de toda la sociedad para dar respuesta a la situación

JAVIER PONS

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JAVIER PONS

JAVIER PONS

Uno de los pasajes más escalofriantes de la película de Salvador Calvo ADU es un plano cenital de la valla de Melilla donde paralelo a un tramo del conjunto de alambradas vemos un campo de golf donde diversas personas afinan su swing ajenos a la tragedia que transcurre a pocos metros. ADU es un relato necesario que intenta explicar en primera persona qué sienten miles y miles de migrantes en un desesperado viaje en clave de vida o muerte que acaba o con un proceso de asilo en nuestro país en el mejor de los casos (los menos), muchas veces con una devolución en caliente que los traslada de vuelta al horror del que escaparon o en el peor de los casos a la muerte en medio de las aguas del estrecho.

Y es que desde que unos paramilitares asesinan a su madre en su intento de secuestrar al pequeño y a su hermana con el objetivo de esclavizarlos… hasta que la Guardia Civil lo rescata a punto de morir en una boya delante de Melilla, la película tiene el acierto de que acompañes a los protagonistas y por lo tanto puedas entender mejor las razones de su viaje.

España solo ofrece protección a uno de cada 20 solicitantes de asilo

Y al mismo tiempo es una llamada a la conciencia de este gobierno progresista que se acaba de estrenar y del que se esperan acciones para garantizar los derechos de las personas refugiadas en nuestro país.

España solo ofrece protección a uno de cada 20 solicitantes es decir un 5% de todas las presentadas. Una pobre fotografía muy alejada del 30% de media europea.

En 2019 en nuestro país se presentaron un total de 118.264 solicitudes de asilo, más del doble que el año anterior. El permiso por razones humanitarias -en su mayoría personas de nacionalidad venezolana- se concedió a 40.000 personas*. Esto es una mejora respecto al pasado pero claramente insuficiente.

«Resulta indefendible que España imponga obstáculos como el visado de transito a quienes huyen de países que viven grandes conflictos (como Yemen o Palestina) y no tengan otra forma de asilo en nuestro país que arriesgando sus vidas poniéndolas en manos de traficantes de personas», destacó hace poco Estrella Galán Directora de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado).

Estos datos son malos pero resultan escandalosos cuando hablamos de las denegaciones de asilo a las personas que huyen del Salvador y Gautemala, donde impera la violencia de las Maras. Jóvenes y familias enteras que huyen de esa lacra de las bandas protegidas por la policía local y la corrupción, que viajan a escondidas a España para protegerse de la violencia para llegar a nuestra frontera cuando donde son devueltos porque la ley actual no reconoce esos motivos idóneos como para darles asilo.

El propio Salvador Calvo auspiciado por CEAR dirigió en 2018 un corto producido por Globomedia para denunciar esta realidad e intentar concienciar a sociedad y políticos de la necesidad de cambiar las leyes y adaptarlas a la triste variedad de conflictos que ya no son sólo las guerras convencionales.

De hecho, la violencia de las Maras causa más solicitudes de asilo (15.000 aproximadamente) en España que el conflicto de Siria (2.419).

Familias enteras  huyen de la bandas protegidas por la policía local y la corrupción

Es urgente pues una acción de toda la sociedad para dar respuesta a la situación. Por supuesto que la apertura sin control de las fronteras no es la solución, pero la falta de disponibilidad y flexibilidad de vías de migración ordenada como recoge el Pacto Mundial para las Migraciones de Naciones Unidas, está provocando que la única vía disponible para poder acceder y permanecer en España sea a través del proceso de solicitar protección internacional… causando una sobresaturación en el sistema de asilo.

Para acabar un dato más para la reflexión… Los menores de edad como ADU representaron cerca de un 20% del total de las solicitudes mientras que la mitad del total tenían una edad comprendida entre los 18 y 34 años.

Esta realidad es la que debemos afrontar y más ahora que algunos partidos políticos (VOX por ejemplo) se sirve de mentiras y noticias o estadísticas falsas para alimentar la xenofobia que no es otra cosa que una gran ignorancia.

*Datos publicados por CEAR.

* Periodista. Javier Pons inició su carrera en Radio Reus. Ha sido director de ‘El Terrat’, director de TVE y CEO de Prisa Radio. Actualmente dirige la productora Globomedia (Mediapro).

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