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La amenaza yihadista

Si no entendemos que Kenya proviene de la misma sinrazón que Charlie Hebdo estamos expuestos al delirio de los radicales
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Un ataque yihadista perpetrado en la Universidad de Garissa, al este de Kenya, se ha zanjado con 148 estudiantes asesinados, en su mayoría cristianos. La brutal acción ha sido atribuida a Mohamed Kuno, El ambidiestro, exlíder de una madrasa -escuela coránica- en dicha ciudad, y actualmente jefe de operaciones contra Kenya de la milicia somalí Al Shabab, que nació como el brazo radical de los Tribunales Islámicos de ese país y que actualmente está en auge en este país africano. El atentado es el más grave de los cometidos por yihadistas desde 1998, cuando murieron 213 personas en un ataque contra la embajada de los Estados Unidos en Nairobi. Y, sin embargo, la conmoción que ha producido en Occidente es perfectamente descriptible. Los periódicos han dado cuenta de la matanza, faltaría más, y hasta han situado en portada alguna vistosa fotografía, pero el tratamiento político del atentado ha sido prácticamente nulo. En el eurocéntrico análisis de nuestros medios de comunicación, lo ocurrido ha sido un exceso más de los incivilizados africanos, que no saben autodeterminarse. Puede ser razonable que la conmoción causada por el atentado contra Charlie Hebdo, que ha golpeado en el corazón de nuestra cultura, haya tocado más fibras sensibles que la última tragedia africana, pero si no entendemos que ambos provienen de la misma sinrazón, seguiremos expuestos al delirio homicida de los radicales.

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