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La asimetría necesaria

La simetría existe en las cosas que se realizan por la mano del hombre. En medicina no hay casi nada simétrico, ni los mismos cromosomas, elementos básicos para funcionar este organismo

Emilio Mayayo

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Emilio Mayayo. Foto: DT

Emilio Mayayo. Foto: DT

El cuerpo humano es por excelencia la máquina biológica considerada como perfecta. Siempre hay y habrá posibles defectos, de los que son los médicos los encargados de solucionar, por lo menos hasta la fecha. Esto es bien sabido por todo ser humano. Si bien, hay mucho intrusismo y mala praxis por parte de demasiadas personas, ya que en torno a la medicina se mueven muchos intereses económicos, sin olvidar a los miles que saben más de medicina que los propios galenos, sobre todo ahora que con las técnicas de la información se dispone de sabiduría enlatada sin coste alguno. En relación a esto citar que el Dr. Wikipedia (o similares) sea el más visitado, pero hay que ir con sumo cuidado ya que la mayor parte de las veces pone más dudas que solución a los problemas médicos.

Para tener los conocimientos precisos de cara a realizar el diagnóstico y luego aplicar las terapias adecuadas son necesarios seis años de duro estudio, siendo con mucho la carrera universitaria más larga. Pero, no acaba aquí, hay que hacer una dura preparación para poder optar a la especialidad que esta se realiza habitualmente por la vía MIR (con tanto problema hoy día) reglada entre cuatro y seis años añadidos a los de la formación pregrado.

Tras esos doce años de esfuerzo continuado, uno está preparado para desarrollar la rama de la medicina a la que se ha optado y que va a desarrollar durante su larga vida laboral. Tiempo en el que estás obligado a realizar una formación continuada para ponerse de día de los muchos avances científicos que día a día aparecen en las revistas médicas o se presentan en congresos, cursos, reuniones científicas a los que estás casi obligado a asistir. Vamos, toda una vida sacrificada y dedicada a devolver la salud a las personas que por diversas causas la han perdido.

Pero, volvamos al principio, en los primeros años de estudio de esta profesión se realiza el aprendizaje de cómo está constituido, como funciona, que estructuras posee esta máquina considerada biológicamente perfecta. Son conocimientos básicos, de los que uno de ellos y muy importante es el estudio de la anatomía, que dependiendo de la especialidad a la que uno se incline, tendrán más o menos valor, aunque estos conocimientos son necesarios siempre. El primer año del grado uno se topa con las clases de disección y sobre una mesa de metal el principiante a médico se enfrenta ante el cadáver de una persona a la que debe extraer los conocimientos anatómicos elementales. De esta manera, cuando exploramos e indagamos la disección del cuerpo humano, se puede comprobar que no existe simetría entre las partes opuestas de la anatomía humana y no pasa nada, la funcionalidad persiste. A pesar de este hecho, el caos brilla por su ausencia, todo está perfectamente colocado.

Podríamos decir que la simetría existe en las cosas que se realizan por la mano del hombre. En medicina no hay casi nada simétrico, ni los mismos cromosomas, elementos básicos para funcionar este organismo. Puede parecerlo, pero no es así, solamente se puede dar cuando, como hemos dicho, los cirujanos plásticos han actuado sobre nosotros intentando dar simetría y una perfección plástica, más estéticas que funcional. Así, anatómicamente hablando y para refrescar algunos ejemplos recordar que la hemicara (el perfil) derecho es diferente al izquierdo, un pecho suele estar más alto que el otro y un testículo cuelga más que el otro. También pasa con lo interno y centrándonos en el corazón, uno de los órganos prínceps de nuestro cuerpo, con un peso que no alcanza el medio kilo y que posee cuatro cavidades, dos arriba (las aurículas) y dos abajo (los ventrículos), o si quieren, dos derechas y dos izquierdas, no hay ninguna de ellas iguales. De manera y haciendo hincapié en los ventrículos, el derecho es más pequeño y su grosor muscular es de unos 5 milímetros, ello debido a que envía a purificar la sangre sucia al pulmón y este se halla muy cerca, mientras que el ventrículo izquierdo es más poderoso, unas tres veces más, ya que envía la sangre limpia a todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies. Son cosas curiosas que conocidas nos tienen que hacer reflexionar y nos pueden dar luz sobre muchos temas y si aplicamos el raciocinio científico para poner soluciones a los problemas cotidianos o bien dar luz a sombras que nos perturban.

¡Cuánto debemos aprender de lo natural, de lo fisiológico, de lo que lleva funcionando años, siglos y que perdurará por mucho tiempo más!. Muchas veces, sin percatarnos, las cosas siguen el ritmo de la vida. Funcionan a pesar de las zancadillas que ponen los humanos. Ello nos debería hacer reflexionar, pero en los tiempos que corren o no se tiene tiempo o bien no se tiene sustancia gris para poder pensar.

Demos gracias a la teoría del caos, que no es tan desastre y puede que ésta se base en la perfección imperfecta de la asimetría del cuerpo humano, que de forma natural hace funcionar a la máquina biológica de suma perfección, anatómica, histológica y fisiológica. A raíz de este metafísico escrito, me viene al recuerdo el eslogan de una importante empresa de moda que rezaba «Caótico, pero perfecto» o bien que el tiempo más importante de los verbos es el futuro imperfecto. Que los lectores decidan, o bien lo piensen.

Doctor en Medicina por la Universitat de Barcelona (1987). Exjefe de la Sección de Patología del Hospital Joan XXIII de Tarragona. Coordinador de la sección de Patología Infecciosa de la Sociedad Española de Anatomía Patológica (SEAP). Exvicepresidente de la Acadèmia de Ciències Mèdiques de Tarragona.

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