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La mutación

Antoni Coll i Gilabert

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Quienes han tratado a Artur Mas estos días cuentan que lleva en un bolsillo el «acuerdo de estabilidad» que fue el precio por su cabeza. Como aquel que pensaba haberlo dejado todo atado y bien atado, esgrimía el papel con enojo cuando la CUP comenzaba a dar pistas de que no lo respetaría.

¿Cómo justifica la CUP saltarse lo que ha firmado? Con una palabra mágica: el acuerdo «ha mutado». Hasta ahora esta propiedad genética solo se daba en los seres vivos (por ejemplo en Mas, que mutó a independentista), pero no en documentos.

Recuerdo cuando Francesc Cabré nos decía que hubo un tiempo en que los acuerdos que se establecían en la Llotja de Reus se hacían con un simple apretón de manos. Ahora, en la política catalana, ni con un documento basta.

Puigdemont, sacando fuerzas de flaqueza, dice que lo ocurrido puede dar una nueva oportunidad al ‘procés’. Que no se preocupe, la CUP le dará otras.

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