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La reventa 2.0

La protección del sector del espectáculo y de los consumidores exige una legislación y una vigilancia más eficaz contra la reventa.

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La reventa de entradas para los espectáculos es un fenómeno tan antiguo como el espíritu mercantil de la condición humana. Antes de que surgiera el fenómeno internet, la reventa tenía poco recorrido y escaso ámbito de mercado. Por lo general solía producirse en los aledaños del recinto donde se celebraba el espectáculo cuyas entradas se ponían a la venta a un precio superior del que tenían en la venta oficial. También hay que considerar que los revendedores también corrían riesgo comercial. El corto espacio de tiempo para ventilar el negocio propiciaba que a veces les salía el tiro por la culata y para evitar un descalabro total tenían que vender a un precio inferior al que costaba el papel de salida. Internet, que ha cambiado el comercio en general, no ha dejado al margen la reventa. En este caso el fenómeno de la picaresca comercial a costa de un tercero adquiere en las redes mayores injusticias. Las normas vigentes se han demostrado ineficaces para atajar el problema. Astucias como vender un bolígrafo y regalar una entrada de elevado coste son fraudes de ley muy manidos que permiten operar en la red con toda impunidad. Tanto la protección del sector del espectáculo, como la de los propios consumidores (estafados muchas veces por ventas sin garantía alguna) requieren de una regulación legal más exigente y la actuación policial que hoy en día ya no tiene que actuar al lado de las taquillas, sino en un centro operativo de delitos informáticos.

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